viernes, 16 de marzo de 2007

Zaragoza, ciudad marcada por el baile

En “La máquina de bailar”, la nueva propuesta fílmica con Santiago Segura al frente, nos presentan a los fans del ciber baile y su DDR (Dance Dance Revolution), un invento nipón que lleva más de 8 años ganando adeptos en Europa, Asia y Estados Unidos. El aparato se juega con un periférico de una alfombrilla que tiene marcadas cuatro flechas, una hacia arriba, otra hacia abajo y otras dos en los laterales. En pantalla van apareciendo flechas que cambian al ritmo de la música y que hay que seguir pulsando en el orden correcto con los pies en la alfombra. A pesar de lo sofisticado del invento, no parece razonable que estas máquinas sustituyan al baile propiamente dicho. Porque antes de que las PlayStation llegasen al mercado los amantes del ritmo contaban con un buen número de locales para bailar.
Salas míticas Zaragoza ha contado con locales emblemáticos del baile, puntos de encuentro de jóvenes de ambos sexos y centros de la vida social de generaciones enteras. Cada época ha ido ligada a nuevas propuestas artísticas, que han sido definitivas en la evolución de las salas y espectáculos. Los albores del siglo XX estuvieron marcados por los bailes con orquesta y el auge de los boleros y la copla. De esa época datan locales zaragozanos como el Elíseos, en el actual restaurante de Sagasta del mismo nombre; el Buena Vista; el Patín Baile de Delicias; el Río Club en la calle Cinco de Marzo; El Capri, en el paseo de la Independencia, junto al cine Coliseo que después se convirtió en un tablao flamenco, o Rumbo, en el paseo Fernando el Católico.
Los sesenta tienen como indiscutibles protagonistas a Cosmos y Cancela. Cosmos en el Coso y Cancela en los números 5 y 7 de la calle Royo. A esta última, se la denominó “el embrujo de la noche zaragozana” y, según los entendidos, después del Pasapoga era el número dos de su especialidad en España. Contó con dos orquestas fijas y una de atracciones. Por allí pasaron artistas de la talla de Estrellita Castro o Antonio Machín. De sus años gloriosos pasó a la crisis general de salas de las fiestas y se fue consumiendo poco a poco. Las discotecas le hicieron daño y en discoteca acabó: Papagayo.
Paralelamente, la década de los 60 descubrió los nuevos gustos de la juventud de la época, a quienes este tipo de locales no les parecían atractivos. Se consolidó el “boom” del guateque, como alternativa y contacto con los discos y las novedades musicales. Se organizaban en un garaje, una buhardilla e incluso algunas pandillas alquilaban algunas casas viejas del extrarradio. Famosas, por sus escándalos, fueron las reuniones del grupo Los Cheyenes, que tenían una parcela en el barrio Delicias y saltaron a los titulares por la detención en 1968 de 39 de sus seguidores. Con la popularización de los discos, se hizo patente la necesidad de reunir a más personas y ampliar la vida social de los guateques, a los que siempre acudían los mismos amigos. As, comenzaron a generalizarse las discotecas que supusieron la ruina de muchos músicos que vivían del directo y de las salas de fiesta de los 40 y 50.
Y con los 70, Zaragoza conoció Espigas, en la calle Zurita; Formigal, en los bajos del Meliá, y Astorga’s, en San Juan de la Cruz, muy frecuentado por los americanos de la Base Aérea de Zaragoza. Había sesiones de tarde todos los días, dobles los sábados y triples los domingos, tal y como señala Matías Uribe en su fantástico libro “Polvo, Niebla, Viento y Rock”. No pueden faltar en esta nostálgica recopilación Shamanta’s, en la calle Bretón, también llamada 1800 y Estudio Edison y Beethoven, que también ofrecía actuaciones en directo, Papagayos, Babieca, Parsifal (antecedente de Pachá) y la San Jorge, actual Garden. En los 80, la música y el baile no puede dejar de agradecer la contribución de salas como la Metro y la En Bruto, ambas tristemente desaparecidas. LOCALES MITICOS El Plata: Ubicado en pleno corazón del Tubo zaragozano, se convirtió en uno de los últimos cafés-cantantes de España. Abrió sus puertas en los años 40 aunque previamente era conocido como La Conga. Se cerró en 1992 por cuatro meses y…hasta ahora. Oasis: Fundado en los albores del siglo XX como “Real Concert” en la calle Boggiero, se decidió cambiarle el nombre en 1942 para lo que se convocó un concurso. Fue el barón de La Menglana, crítico de teatro de Heraldo de Aragón, quien lo bautizó como Salón Oasis. Gran teatro de variedades y catapulta de estrellas, en los 80 sobrevivió como club de jazz e incluso tablao flamenco. Afortunadamente, sigue abierto… OASIS CLUB TEATRO, en la actualidad, combina su faceta musical con la realización de todo tipo de eventos, desde congresos, banquetes, cócteles, conciertos, fiestas de empresa, presentaciones de productos, sesiones de fotos, rodajes de spot publicitarios, etc.. Dispone de tres salas cada una con una ambiente especial y único: Sala Central, Zona Vip y Sala del Piano . En Bruto: Abierta en 1986 paralelamente a la Sala Metro. Sala legendaria de la movida zaragozana que pasará a la historia por haber catapultado a Héroes del Silencio a su primer contrato con la multinacional EMI y haber situado a Zaragoza en referencia obligada de la música más moderna. King Kong. Corta pero intensa la existencia, a finales de los años 90, de la sala King Kong en el entorno de María Moliner, donde se ubican otros tanto locales como La Gruta. Fue el centro neurálgico de la “segunda movida” zaragozana, tras la protagonizada por la En Bruto.
LAS LEGENDARIAS SALAS DE BAILE Cosmos. Se instaló en el Coso zaragozano, frente al Teatro Principal. Se inauguró en 1962 y cerró 32 años después. Este anuncio se publicó en HERALDO_en 1966. Ambos Mundos: La cafetería Ambos Mundos, en Independencia, reunía a la intelectualidad de la época. Desapareció en 1955. Se dice que en este local, Ramón Acín le prometió financiar una película a Luis Buñuel si le tocaba la lotería, como así fue. El anuncio que reproducimos es de 1907. Salduba. En la plaza de la Constitución, hoy plaza de España, abría sus puertas este café-restaurante, que entre sus reclamos tenía el de ofrecer música, como demuestra este anuncio de 1931. Oasis. Es una sala emblemática de Zaragoza desde 1909. Este anuncio es de 1995. Cancela. Se inauguró en 1962 en la calle Royo de Zaragoza; murió a los diecisiete años. Constaba de tres plantas, con despachos, barra de “señoritas ilusorias”, sala de fiestas y la boîte.
por Eva Hinojosa
Heraldo de Aragón
08/10/2006

3 comentarios:

Maribelbel dijo...

Qué tiempos aquellos los de la King Kong.... Buenos eran, sí señora!

Hache dijo...

y lo que molaban las redadas... más de un bus perdí yo porque la poli estaba controlando la entrada y a las salidas...je, je...

Anónimo dijo...

Dónde estaba situada la Sala En Bruto?