lunes, 23 de abril de 2007

RELATO

El turista accidental
Ojos rasgados, unos tras otros, se suceden en un vagón del metro de Tokio. Jorge estira los suyos y todo se transforma en una línea continua de luces y sombras. Nadie se fija en él. Nadie se fija en nadie. Una gorra calada disimula la apariencia occidental. Los enormes auriculares hacen el resto. Así, camuflado, lleva seis semanas en el país del sol naciente con una beca de estudio. Se siente el único occidental en miles de kilómetros a la redonda. Una especie de Marco Polo a la busca de nuevas experiencias. Pero esta mañana algo va a desordenar su universo. Unos ojos redondos se han plantado frente a él. El cabello ondulado y el azul de la mirada no pueden ser un espejismo. Desde luego, Jorge ha visto más occidentales en la ciudad pero nunca tan alejados de las zonas turísticas. Está ante un verdadero intruso cuya identidad, túnel tras túnel, se reproduce nítidamente en la ventanilla del compartimento. Jorge se siente ultrajado. Éste es su territorio y no piensa ponerle las cosas fáciles al forastero que, mientras tanto, observa curioso todo lo que le rodea, sin disimular que es un recién llegado. Por un momento, la ira de Jorge da paso a la añoranza. Se ve a sí mismo en su primer día en Tokio, recuerda la libertad de sentirse anónimo. Todo era nuevo, distinto, ajeno. Desde hace unos días, en cambio, todo rezuma rutina, soledad, líneas continuas. Mira fijamente al “nuevo” evitando ser descubierto y, sin quererlo, algo llama su atención. Bajo su cazadora se adivinan unos caracteres familiares pero su imagen en la ventanilla dificulta la lectura. Va uniendo las letras y atónito confirma que aparecen dos palabras familiares y en castellano. Tiene que frotarse los ojos para creer lo que está viendo. Aquel desconocido lleva –RAGON DINOSAUR- impreso en la camiseta. Sin duda, la frase habla de Aragón y Dinosaurios y es la señal inequívoca de que el tipo ha visitado Teruel ¡Tenía guasa! ¿Cuántos guiris con una t-shirt “made in Aragón” cabe la posibilidad de encontrarse en Tokio y en una línea de metro de extrarradio? De repente, su apatía desaparece y Jorge siente el deseo de saber más de aquel heraldo de tierras aragonesas, de las que, casualmente, empieza a sentir una nostalgia tremenda. Daría lo que fuera por hablar con él, le invitaría a tomar un té, le enseñaría la ciudad. ¡Quién sabe si incluso han estudiado en el mismo colegio o les ha gustado la misma chica o trae jamón escondido en la mochila! Un frenazo brusco le devuelve a la realidad. Su turista accidental está tendido en el suelo. Jorge se apresura a extenderle la mano y entonces, la cazadora abierta le permite leer claramente el lema de la camiseta “Discoteque Dragon Dinosaur (Belfast)” Sabed que Jorge retiró la mano a tiempo y se apeó en la siguiente parada. Aquella noche llamaría a los colegas que, perplejos, comprarán la camiseta más típica en la tienda de souvenirs de la plaza del Pilar.
Eva Hinojosa abril 2007

6 comentarios:

John Mclaine dijo...

¡¡Precioso!!

Hache dijo...

Gracias...
¿todo bien?

Atawalfa dijo...

El otro día acompañé a una amiga a una tienda de souvenirs para comprar 2 baturricos de mejillas sonrosadas que van a cruzar el Atlántico. No puedo evitar imaginármelos bailando una jota sobre el televisor...
¿Qué pone en tu camiseta?

Hache dijo...

"Chufla, chufla, que como no te apartes tú"

(y se ve al baturro caminando por la vía del tren y a la locomotora detrás pidiendo paso...)
PD: Hola atawalfa y gracias por visitar mi página ¿donde van los baturricos?

Atawalfa dijo...

A Méjico lindo y querido. Acabarán cantando rancheras con los puños clavados en las caderas.

Hache dijo...

¿Sabes? dicen que no hay un origen cierto/certero de la palabra "maño" pero entre las posibilidades está que provenga de "manito" que se dice en Méjico, o sea que los baturros, seguro que se sienten como en casa!!