jueves, 5 de junio de 2008

En busca de la felinidad

En el silencio de la noche, bajo mi ventana, empieza a ser habitual oír el maullido rasgado y quejoso de una gata. Son ellas las que suelen hacerlo durante el celo, a veces de forma tan lastimera y continuada que a una se le encoge el corazón. Será que el amor duele pero en el caso de mi vecina la felina, está prolongando este resqueamor más de la cuenta. En febrero o marzo debería haber elegido a su conquista y saciado sus ansias amorosas pero ya se acerca el verano y en noches como esta sigue rondando la acera con su melodía de entraña rota.
Me parece raro y preocupante el extraño caso de la gata enamorada porque, sinceramente, por más que digan que esos maullares son de amor, el amor, a lo felino, debe ser muy doliente, y si no ¿por qué esta bella gatita no reduce su época de amar a los primeros meses del año y sigue bien avanzado éste, desperdigando su roto corazón? ¿Será el cambio climático? ¿Será que cada vez los animales imitan más el comportamiento humano?
Os puedo decir que la gatita suele dormir bajo mi coche, es blanca y negra, pequeñita pero resuelta y debe llevar desde diciembre, cosas de la vida, en este estado, vagando cual alma en pena en busca de su Don Gato. ¿Será monogama, digo monogata? ¿Será ese Don Gato un tonto de remate o, por desgracia, es uno de esos que aparecen en las cunetas con la entraña fuera?
Me gustaría pensar que está vivito y ronroneando por ahí. Que es un gato "ulises" o "amnésico" y pronto vendrá a por su bella gata enamorada. ¡¡O ESO O BAJO Y ME LA MERIENDOOOOOOO!! (es broma)
miau

2 comentarios:

ald dijo...

¡Pero cuanto hambre hay en el mundo! deberíamos hacer(nos) una ONG para estos casos.

jocv dijo...

me pareció ver un lindo gatito ...( que diría Piolín ).
Miaaaaaaauuuuuuuu.