sábado, 28 de junio de 2008

Lo encontré

¡El calcetín perdido! Sin duda tiene que ser una señal. Estaba escondido detrás de la lavadora y decidió volver a mí. Quizá solo quería jugar a escondecucas y se harto de esperar, sobre todo, con el calor y el traqueteo que tuvo que pasar. Le he colocado, limpito, junto a su sosias. Siguen durmiento apacibles en el primer cajón de la cómoda... PD: He sacado la lavadora hasta mitad de la cocina para ver si en el hueco había más objetos desaparecidos misteriosamente. Pero nada. De mi tiempo perdido, sigue sin haber noticias. Por cierto, no confundir "tiempo perdido" con "horas muertas", vamos, su propio nombre lo indica.

1 comentario:

jocv dijo...

Me alegro que no haya pasado a formar parte de los grandes misterios de la humanidad ( sin resolver ).... je,je,je