jueves, 26 de junio de 2008

pistachos con chocolate

No es bueno que el hombre esté solo, dijo el Creador antes de dar forma a Eva. Algo así pensé al mezclar los pistachos con chocolate. De hecho, iba pensando en esta mezcla cuando vi a toda una familia buscar en los contenedores de un centro comercial aragonés. Buscaban productos que habrían sido tirados por caducidad próxima o ya rebasada pero, el hecho de verles volcando los cubos, abriendo bolsas, junto a sus críos... no, no estaba en Nueva York, ni en La India. Eso pasa aquí. Y otras personas, que también pensaban en pistachos, les vieron igual que yo, me miraron y todos seguimos caminando como si hubiéramos visto fantasmas. Coño, hay gente a la que el sueldo no le llega para comer ¡¡¡en qué estamos pensando!!! ¿Qué hago la próxima vez que les vea? Y ahora leo que no soy la única a la que los pistachos le nublan la vista: Atención, resulta que los israelíes son adictos a los pistachos y su principal proveedor es Irán. Como es lógico no se los compran a ellos directamente sino a Turquía y llegan a gastarse 15 millones de euros anuales en este delicioso manjar. EEUU ha hecho ver que el programa nuclear iraní puede estar pagándose con ese dinero y quiere por ello que Israel deje de comprar el fruto seco.
Y luego, dicen que la que está loca soy yo. Ja.

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