domingo, 29 de marzo de 2009

La hora tonta

Es una adelantada a su tiempo. Hoy se ha disfrazado de "hora de delante" para que no pueda pillarla y zurrarle la badana. Es mi hora tonta. Tonta y maluca. Puntual, como un reloj, aparece cada noche a la ídem de dormir. Y entonces sopla. Sí, sopla suavecito y al principio es como una caricia. Pero la lisonja pronto abre el cofre de los siete candados, ese donde tienes el medio corazón que te queda. Y sigue soplando, esta vez más fuerte. Y ya no es agradable brisa, sino viento huracanado que congela el ventrículo y la auricula que te quedaba. Los deja tiesos, casi en la UCI... Mientras llega la ambulancia, como no quiere que mueras, te susurra al oído los primeros auxilios para librarte de horas tontas...Cierra los ojos fuerte, aprieta los puños, encoge el cuerpo bajo las sábanas y cuenta ovejas al revés... Y de repente se oye bajar el telón, y la hora ya se ha ido a visitar a otro. Cierto es que ya nos hemos hecho íntimas. Y yo soy una de sus mejores clientes. Vosotros también tenéis las vuestras, no creáis. Solo que no las habéis domesticado y puesto hora de llegada. Creo que ahora mismo la tenéis soplando en vuestro hombro izquierdo,... uy, uy, uy,...

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