viernes, 31 de julio de 2009

La penúltima vez

Estoy muerta de miedo. Acurrucada en un rincón de la habitación. Llevo así varias horas. Solo me he atrevido a moverme para escribir esto, con la esperanza de que al leerlo, no sea tan terrorífico o de que puedas ayudarme a comprender.
El episodio más horrible que jamás he vivido ocurrió hace unos días pero ha sido esta mañana cuando la fatídica realidad me ha rajado el cerebelo en dos partes iguales. Extrañamente simétricas. Una se parece a mí, la otra a él, y ambas ¡son idénticas!
Todo comenzó la penúltima vez que alguien me rompió el corazón. No fue un golpe seco. Hubo de dar tres estocadas para partirlo porque el bombeador estaba duro y no cedía a la presión. Uno de los mazazos, quizá el primero, vino en forma de carta. Un avión de papel con letras envenenadas pero de perfecta caligrafía en el que "mi asesino de corazones" usaba las palabras como dardos... o mejor sogas. Me rodeó con ellas y apretó, y apretó... Fue curioso. Mientras tiraba de las cuerdas, yo creía que tiraba de mí hacia él. Que me acercaba al máximo a su vida... En su misiva mortal, primera parte, usó varios códigos que yo pensaba que habían desaparecido tras el derrumbe cardiológico... Vocablos, letras unidas cuyo significado es muerte. Eso, lo supe después.
La penúltima vez que rompí el corazón de alguien fui más sutil que mi maestro. Bien es cierto que lo hice sin querer, pero lo hice, no pienso rechazar mi culpa. Me puse guantes y canté un canción de sirena. No usé sogas, ni venenos. Solo palabras malditas. Salieron de mis manos con fuerza, dejaron el teclado ardiendo. Hiel, medio yo, hacerte daño, no te merezco,... Una a una, se encadenaron en la pantalla del ordenador; una a una, verdaderas; una a una pasando a otra persona,...
Tras soltar las pesadas amarras del desamor, me siento fatal. Me duele incluso el "mediocorazón" ausente. En el hueco que ha dejado, hay un hematoma nuevo.
Estoy al borde de la esquizofrenía porque no sé si sigo siendo víctima o he pasado a ser asesina.
Mientras no se encuentre el cadáver dicen los expertos que no hay caso. Pero soy una criminal. Quizá me entregue de todas formas en la primera comisaría que encuentre. Soy un peligro público, no quiero romper el corazón de nadie nunca más. No quiero ser como él.

8 comentarios:

Mely dijo...

... a veces la frontera entre víctima y verdugo se difumina demasiado...

Hache dijo...

Vamos, que soy muy parecida a Norma Bates, ¿no? ¡Ahhhh! ¡No saldré de mi rincón oscuro nunca más!

jocv dijo...

A todo el mundo le han roto y ha roto el corazón alguna vez,y no creo que seaculpa de nadie. Pasa y punto.
Además se puede romper el corazón de muchas formas, con palabras, sin ellas, e incluso sin darse cuenta. Tú misma,seguro que has roto aún más corazones de los que piensas y no es culpa tuya...( ni de nadie ).

Hache dijo...

Pues vaya, el inventor del pegamento imedio debe estar forrado,... Y se confirma, ¡soy una asesina!

Jose dijo...

... a veces con un poquito de Betadine para que no se infecte, unas tiritas y el sol del verano es suficiente...
... tal vez no lo hayas tirado desde lo más alto de la torre y sólo esté rajado...
... tal vez no estaba muerto, estaba de parranda...
... tal vez no seas como él... lo más seguro

Hache dijo...

Lo del Betadine me tranquiliza, aunque en casa no tengo. Ibuprofeno sí, una barbaridad, pero claro, a los corazones malheridos no les duele la cabeza. Ojalá solo esté rajado y con una tirita vuelva a estar como nuevo. Creo que si además pongo agua oxigenada, aunque escueza un poco luego cicatriza y queda como nuevo. Um, eso me relaja, quizá no sea criminal del todo. Bss solares!

Anónimo dijo...

Seguro que cicatrizará y quedará como nuevo.

Besosss y que todo vaya muy bien, Hache.

fdc

Anónimo dijo...

A veces dan ganas de mandar a todo el mundo a la puñetera mierda. El secreto de la felicidad es saber cuándo reprimir ese impulso y cuándo no...