jueves, 6 de agosto de 2009

Mentirosas

La primera de la familia no fue mi abuela pero su arte para decir mentiras es tal, que merece el primer minicapítulo. Cuando la vecina le dijo un día que empezaba a tener canas, con mucha inquina, la verdad, mi querida abuela se carcajeó en su cara, y con brazos en jarras le dijo muy chulesca que no tenía ni idea, que eso no eran canas, sino auténtico cabellos rubios platino. Todo debido a que mi tatarabuela tuvo una aventura con un alemán de pelo rubio como la cerveza y de ahí nació mi bisabuela, "¡cómo una Marilyn Monroe de guapa y de roya!". Todos rubios albinos en la familia salvo mi abuela, que es la excepción que confirma la regla, claro. Y para más inri le trajo a la vecina una foto en blanco y negro de mi bisabuela, el día de su boda, en la que ésta, canosa de nacimiento, lucía su cabello en primoroso recogido y blanco nuclear. "¡Rubio a la Marilyn!, ¡Para qué veas!" repetía mi abuela. "Si la querían llevar al Jolibud y todo",...
Con estos genes, no os extrañe que un día u otro os cuente una trola (si no lo he hecho ya)
Continuará,...

1 comentario:

jocv dijo...

Qué suerte! nunca he sabido hacerlo (mentir),ni cuando quizá alguna vez convenía.