lunes, 14 de septiembre de 2009

Tú la llevas,...

Eso me ha dicho mientras me daba una palmada en el brazo para dejarme boquiabierta y largarse a la carrera. Era una niña, o quizá un niño, no sabría decir. Era tan temprano,...
En el momento no he notado nada pero desde ese instante, ¡ya tenía el frío en el cuerpo! He ido congelándome minuto a minuto, y ahora, casi ya no puedo ni mover los dedos.
Habría muerto si no fuera por mi ingenio. A mitad de puente, trayecto de vuelta, bamboleada por el cierzo más helado del mundo, tiritando desolada, un señor de unos 80 años, con cara de buena persona ha pasado a mi lado. Con la única voz que me quedaba he logrado decirle:
  • Señor, ¿me puede ayudar?
  • Claro hija, me ha dicho, ¿qué puedo hacer por ti?
  • Sin rodeos le he soltado un: ¿Me puede pasar el brazo por el hombro hasta cruzar este puente? Es que estoy muerta de frío,...
  • No faltaba más. Ha venido el otoño de golpe,...

Y así, no solo he conseguido sobrevivir,... es más, con algo de inocencia y gran efectividad le he traspasado el virus "Tú la llevas" al amable señor.

(Lo siento mucho, señor, ha sido sin querer y como iba usted tan abrigado, ¡seguro que no es más que un simple catarro!)

4 comentarios:

Jose dijo...

uyuyuyuyuyuyuyyyyyyyyy no se yo este jueguecito de tu la llevas... en cualquier caso me gusta lo que has escrito
besos con caldico caliente

Hache dijo...

No me gusta la sopa, ni el caldo, lo que no deja de ser un inconveniente con estos fríos, atchus, ay,...

JOSE dijo...

¡Hola!
No nos conocemos, nunca hemos hablado. Ni siquiera sabía que existías, hasta hace unas tres semanas. Te encontré en forma de libro con gato en la portada y te llevé a casa, sinceramente, por el dibujo. Estabas en la estantería de una tienda de comics en Granada. Yo iba a por mi Spiderman de siempre pero me gusta invertir tiempo en cotillear cosas nuevas, por eso acabaste en mi mochila.
Te aparqué en la mesita de noche, mis lecturas siguen un riguroso orden y Paul Auster llegó antes que tú, hay que respetar los turnos. Anoche, por fín, la felinidad invadió mi habitación, y hoy llevas todo el día conmigo, dándome tirones del jersey en cuanto se me adivina un hueco para echarte un ojo. Desayuno, bus, café de media mañana, almuerzo, el bus otra vez,...
Enhorabuena, estás convirtiendo mi día en algo cotidiano y digno de recordar, y eso no se consigue a menudo. :)

Hache dijo...

¡Olé! ¡Viva Graná y los granaínos! ¡Gracias Jose! Sobre todo por leer primero a Auster,... Espero verte por aquí y gracias por el piropo que además hoy me hacía falta,... ¡Un placer!
H