domingo, 4 de octubre de 2009

Paseante dominical (escultor de rotondas)

Vaya fin de semana ajetreado. De aquí a Valencia y volver. Un buen puñado de kilómetros por una Autovía en la que no han pintado nada a los lados. Miras por la ventanilla y todo es igual. No se ven pueblos, ni vacas, ni ovejas, ni vallas publicitarias, ni graffitis de SopE AmoR, ni cuánto queda, ni dónde está Marina D'or, ni bosques frondosos, ni autoestopistas de autovía,... Nada. ¿Nada? ¡Eh! Para hacer el viaje más ameno alguién pensó en ¡los escultores de rotondas! Recuerdo ahora mismo unos 10 modelos y, la verdad, algunos son muy feos. Una va mirando por la ventanilla y solo se pregunta: "¿por qué? ¿Por qué ese Arco Iris raro? ¿Por qué ese amanecer que parece un cohete espacial? ¿Para qué ese toro-conejo? ¿Quién hizo esa mole de hormigón con el relieve del mapa de Aragón junto a una mole semiesférica (troncónica, por lo visto) con motivos regionales? Feo, feo,... Solo un par me han hecho gracia. Uno el San Jorge y el dragón y el otro, ¡lo he olvidado! La cuestión es que hay cada vez más rotondas y a lo mejor, digo, a lo mejor, podríamos poner esculturas algo más bellas. Digo yo, vaya, que a lo mejor a ti te han encantado. O quizá soy la única que va mirando las esculturas de las autovías,... No sé, ¿son bonitas?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues tienes razón que algunas dejan bastante que desear..., porque hay muy buenos artistas y podrían ser mucho mejores. Quizá quieran que no llamen la atención para que la gente no se distraiga al volante, y las que hay es por la obligación de gastar un tanto por ciento de esas autovías en cultura.
Hache, espero que fuese genial en Valencia. Seguro que sí.

Besazo.

fdc