lunes, 18 de enero de 2010

Souvenir

Durante algunos minutos estuve algo así como en coma. Un coma inducido. Abría y cerraba los ojos con parsimonia, no contestaba a tus preguntas. ¿Te acuerdas? Quieta como un camaleón, solo recuerdo que miraba y volvía a mirar. Cuando me zarandeaste desperté o eso me pareció. Gracias, quizá no habría salido del trance sin ti. Eh, ¿dónde estabas? parecías ausente,... me dijiste. Y solo acerté a contestarte: ¡compraba mi souvenir! Te reíste bastante y quisiste regalarme media ciudad creyendo que te hacía un reproche, pero yo ya había elegido que recuerdo llevarme de ese viaje. Había tatuado Venecia en mis retinas, y no habría llavero, colgante, máscara, anillo, góndola de metal, fotografía, T-shirt, bolso ni botella de limoncello que pudiera superar eso. Ahora mismo, cierro los ojos y lo veo todo de nuevo,... Pero, ¿y esa música?...
Mientras la protagonista se deja abrazar danzando por la habitación, él tararea en su oído el sonido del Gran Canal mientras se deslizan las góndolas. Este es mi souvenir, se le oye susurrar entre giro y giro,...

3 comentarios:

Jose dijo...

oyoyoi... te has quedado colgada entre canales, abrazos y góndolas... y no había anchoas pal Jose???

Hache dijo...

Las anchoas no eran tan ricas,... Así que, ¡las pescaré aquí y nos las comemos! ¿Te parece?

Jose dijo...

vale, ahora es el momento de hacerlo... con toda el agua que baja por el Ebro. A pescar H