viernes, 5 de marzo de 2010

No me pongas nombre

Viernes, hoy es viernes, y Viernes, que ya ha aprendido a leer y escribir, redacta una nota para Robinson. Le dice que se va de la isla y le devuelve el nombre. No quiere que nadie le llame, hasta ahora solo le ha servido para ser esclavo, para no pasar inadvertido. "Si quieres decirme algo, mírame a los ojos, y habla, pero no seré Viernes, para ti, nunca más", escribe en la arena. Mientras el antes llamado Viernes sale a nado de la isla, pienso en su rebeldía, y la entiendo. Poner nombres es encerrar en jaulas de oro. Prefiero ser una chica y no esposa, novia, mamá, parienta, vecina, amiga, compañera, trabajadora,... Y pocos lo entienden. Prefiero que mires a los ojos, y hables. En tus ojos está todo lo que necesito. Si te asomas a los míos, te devolverán tu imagen. Una a la que no hace falta poner nombre.
Si me quieres ahogar, etiquétame. Dime que soy única, ponme con mayúscula, haz que destaque del resto. Ya noto que me falta el aire. En la cima de mi nombre propio el oxígeno escasea, necesito bajar al suelo.
Si llegamos a ese trato, prometo contaros las andanzas de noViernes, que ahora vuelve a ser libre, y solo es un hombre que mira a los ojos de la gente. Y os parecerá un loco, pero ese es mi sueño, seguirle de lejos y contar sus aventuras sin nombre.

2 comentarios:

Tarek dijo...

Me ha gustado eso de no etiquetar.
Un saludo

Tarek

gram dijo...

Tengo yo una lucha interna con eso de las etiquetas y mirar a los ojos... Precioso el texto