lunes, 1 de marzo de 2010

¿Nos seguimos la pista?

La nueva moda de ésta que suscribe es dejar de agobiarse cuando las cosas no salen como ella quiere. (Que suele ser la mayoría de las veces, por cierto) Pero del dicho al hecho, hay un trecho así que he tenido que buscar la forma práctica e instantánea de liberarme de lo que no me deja respirar. Y finalmente, no ha sido tan difícil, aunque quizá tu nunca lo llegues a ver.
No te asustes. Me explicaré con un ejemplo: corazón rotico en cachos. Ahí está. ¿Qué hago con él? No hay contenedores de reciclaje para tal fin. ¿Y pegamento? ¡Lo hay! Pero no aquí y ahora. ¿Dónde? ¡¡¡En mi otra vida!!! ¡Esa es la frase mágica! ¡Si algo no puede ser y además es imposible, lo es en este momento, mientras tú me lees y yo dejo mi rastro escrito! Pero quizá en otra vida,... No sea así.
Con este pueril y nada científico descubrimiento, he conseguido ser menos infeliz, y dar respuesta a todas esas preguntas que no la tenían. Digamos que he criogenizado mis penas, y ahí yacen, congeladas y suspendidas boca abajo, hasta que llegue el pegamento mágico,...
El funcionamiento es sencillo. Cuando algo supera mi umbral de dolor, paciencia o entendimiento, ahí que lo mando, a mis otras vidas. Esas en las que seguro soy más sabia, más perspicaz, más pícara,... Esas vidas en las que me reíre de lo que aquí no comprendí. Todo tendrá explicación. Y sé, atención, que allí, me encontraré con algunos de vosotros. Porque hay personas predestinadas a encontrarse una y otra vez. Yo reconozco a un par,...
Pero esa será otra vida, y quizá otro blog, y tal vez otra cara, otro pelo, otras huellas dactilares.
¿Te parece que nos sigamos la pista a través del espacio y el tiempo?

4 comentarios:

Tarek dijo...

Gemial.

Javier Pérez Mojica dijo...

Apunta un lector más

Hache dijo...

Geniales vosotros, ;)

Hache dijo...

Aviso a navegante/s. En otra vida, nos vamos a encontrar pero la menda no será tan benévola, y si me vuelves a hacer daño, ¡te arrancaré la oreja de cuajo, de un mordisco, sin compasión!