lunes, 19 de abril de 2010

Mi monstruo

No da miedo ni se esconde bajo la cama o en el armario. Es un monstruo doméstico, me sigue a todas partes, no molesta ni hace ruido. Mi terror personal e intransferible ya no intenta atacarme cada noche, para eso levanté una muralla de sueños. Ahora me aborda en pleno día, en mitad del puente, mirándome con superioridad. A veces es una pregunta directa, que no se puede rehuir. Otras es el nudo en la garganta que silencia, que ahoga, que provoca llanto. Mi monstruo se presenta como mi mejor amigo. Me anima a que no salga de casa, a que no lea, a que no llame a nadie, a que no pida ayuda, a que recuerde los momentos más dolorosos. Mejor quédate en casa, para que nadie te moleste, me dice. Y desliza por mi mente todos mis momentos guernika, los Munch en grito, al Saturno que me devora. Mi querídisimo pedazo de monstruo no es la soledad, como el tuyo, el mío es una planta carnívora que se sienta a mi lado y me mira. Por cierto, te manda saludos.

3 comentarios:

gram dijo...

Ojalá tu monstruo se canse y decida irse un tiempo de vacaciones. Un abrazo

Jose dijo...

pues gracias por los saludos... son unos cabrones estos monstruos pero seamos educados con ellos, me saluda usted al suyo...
me debes una dedicatoria toponímica nímica ehhhhhhh, ala pues, un beso

Hache dijo...

¡Jose! Es que no sé cómo ha podido pasar, estaba segura de que no era tu libro,... ¡Qué fuerte! ¡Te debo una firma y varias cañas para remediarlo! Mil gracias por venir, besos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!