lunes, 28 de junio de 2010

Mi favorito

Parece que nuestra personalidad se forja por las elecciones que hacemos. Durante toda la vida no dejan de acosarnos con diatribas del tipo: ¿a quién quieres más?¿Te gusta el limón o la naranja?¿Eres de los que madrugan o prefieres trasnochar? ¿Izquierda o derecha? ¿Pública o privada? Un test de favoritos y la vida de la otra persona parece estar bajo nuestro control. No es una crítica. Todos deseamos saberlo todo de alguien que nos interesa ¿Cuál es su canción favorita, su color favorito, su ciudad favorita, su postura favorita, su película favorita,...? Sin embargo, cuando quien tiene que responder estos interrogatorios de preferencias soy yo, la cosa se complica. Ni música, ni series, ni tipos de sofá, ni plantas, ni raza de perro, ni viaje soñado, ni vestido, ni joya, ni nada. No tengo un favorito claro de nada de nada. O eso creía yo. En en estas últimas semanas, he descubierto que sí. Tengo un favorito. El favorito. Alguien especial que consigue sacarme de mi ostracismo personal. Tienes unas cualidades muy concretas, una forma de hablar, de andar, de sonreír muy concreta. Y de momento, esa perfecta imperfección hecha solo para mi solo existe en mi imaginación, o casi casi. Esperaré para sacar a mi favorito de la cabeza y que se convierta en un ser de carne y hueso. Algún candidato tengo pero quizá sea solo eso, pura imaginación. Lo que sí he aprendido estas semanas es que no me conformaré con sucedáneos,... Pues ea, a esperar se ha dicho,...

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