sábado, 18 de diciembre de 2010

Premio sorpresa

Llamaron solo una vez. Fue un timbrazo que casi le provoca un infarto. Tardó unos segundos en reaccionar. ¿Quién llamaba a la puerta de su piso a medianoche? Se acercó hasta la entrada de la casa con sigilo y fisgó por la mirilla. Al otro lado, un desconocido de mediana edad, con traje, corbata y maletín,... Y lo más curioso, ¡con sombrero! Su cabeza se disparó. Pensó que era un cobrador de morosos o un abogado de causas pendientes, pero ni tenía deudas ni problemas legales,... Entonces, ¿qué? Solución, preguntar quién era. En perfecto acento extranjero, el visitador nocturno le dijo, soy el notario del Libro de los Récords. Vengo a hacerle entrega de su premio. Nunca supo qué le decidió a abrir la puerta a ese, entre comillas, notario, pero lo hizo. Al momento, un flash le cegó y un guirigay de aplausos, vítores y confeti lo invadieron todo.
Cuando ahora veo su foto en el Libro recopilatorio de récords me cuesta reconocerle con ese pijama raido y la cara de susto. Pero es él, sin duda. El premio para el chico que más besos dio a una misma persona en 1 minuto. Y lo verifico, al fin y al cabo, soy la única testigo.

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