miércoles, 16 de marzo de 2011

Columnista

Publicada en Diario de Teruel. Contraportada. 7 de marzo de 2011
(Espero que os guste)

No nacimos ayer, ¿o sí?

Cuando nací, en los primeros años 70, el mundo estaba en crisis. No sé si les suena la historia. Los principales países productores de petróleo subieron el precio del crudo, ese oro negro sin el que, por entonces, tampoco podíamos vivir. La economía preocupaba y el Gobierno lanzó campañas de concienciación así de directas: "Ahorre energía, aunque usted pueda pagarla, España no puede". En 1974, el Estado redujo la velocidad máxima en autopistas y autovías. Hasta entonces no había limitaciones. Cualquiera con su SIMCA 1000 o su Renault 4 podía ir a 180 ó a 200 km/m si quería ¡Lo que faltaban eran autovías! Y los coches familiares no eran de Fórmula 1, precisamente. Las consignas de ahorro llegaban por radio, prensa y televisión: desconecten la plancha un poco antes de terminar, pongan burletes en los resquicios, utilicen luz localizada. Hasta Tip y Coll, con mucho humor, nos enseñaron a ahorrar energía. Cuando nací, Gadafi ya gobernaba en Libia y se hablaba de su posible relevo. ¡Cómo nos suena! Ya lo decía ABBA con su canción Waterloo: "el libro de historia en la estantería, siempre está repitiéndose”. Sí, la historia no deja de repetirse. No sé si todo esto es un “deja vu” pero cada vez cuesta más creer eso de que “no nacimos ayer” Lo digo porque, entonces, hemos aprendido muy poco.

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