miércoles, 1 de junio de 2011

Agenda

Dice Philip Roth que su agenda es un cementerio. La mía está plagada de números fijos. Hoy, alentada por Roth, he decidido marcar uno.Un contestador me ha informado que ese número ya no pertenece a nadie. No he podido tachar el nombre, como Roth. Tenía que marcar otro. Esta vez una voz humana que no se llamaba igual que en mi agenda, ni me conocía, ni ganas. Vaya, ¿es que ninguno de los contactos de hace diez años ha sobrevivido? No podía quedarme con la duda. ¿Tal vez mientras dormía la siesta una hecatombe ha fulminado el servicio de telefonía fija? ¿Acaso han despedido a todos sus empleados y éstos han saboteado la línea? Aleatoriamente he elegido tres números más. Si de ninguno encontraba una respuesta positiva, la vieja agenda acabaría en el contenedor azul a primera hora de la mañana. Nerviosa he seleccionado el primer número, fallido. El segundo intento, error. Y voy a por el tercer intento. Espero que haya alguien en casa. En alguna casa.

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