domingo, 5 de febrero de 2012

Paseante dominical (La semana que vivimos bajo cero)

¿Estáis todos bien?
¿Habéis comprobado que tenéis todos los dedos de pies y manos?

¡Qué larga ha sido esta semana de ola siberiana!
Primero porque nadie creía que fuera a llegar y después porque llegó.

Hablar del tiempo fue lo primero y casi lo único.
¿Cuántas noticias importantes habrán vuelto a quedar sepultadas por toneladas de nieve o hielo?

Descubrimos nuevamente que el frío deja bien claras las diferencias sociales. Con calor, cada uno se refresca como puede, se puede ir vestido con poca cosa, y si no tienes aire acondicionado, te abanicas. Ah, amigos, en una ciudad o un pueblo a muchos bajo cero, sin calefacción, un buen abrigo, un buen coche, ¡despídete!...

Será por eso que no me gusta el frío. Que nunca tengo abrigos suficientes. Que ver a la gente tapada hasta los ojos y mirando al suelo encogida me recuerda los peores tiempos. Y por todo eso, espero que la ola siga su camino y nos dejé seguir sobreviviendo, que no es poco.

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