sábado, 3 de marzo de 2012

El bombón

Antes de despedirnos esta mañana me regaló un bombón. Para que le recordara, me dijo. Con el bombón en el bolsillo he pasado el día. De vez en cuando lo buscaba, para asegurarme de que seguía ahí. Hace cinco minutos no lo he resistido más. Ha sido un arrebato de añoranza. Ahora miro el envoltorio. Lo tengo aquí mismo, justo enfrente. Dormiré con él bajo la almohada por lo menos dos o tres días más.

1 comentario:

Muy Fragil dijo...

Un bombón en el desayuno