martes, 29 de mayo de 2012

Pared, pared, pared, pared

Ha vuelto a ocurrir. Techo, suelo y cuatro paredes. No hay ventanas. No hay puerta. No hay muebles, no hay alfombras, no hay libros, no hay luz, no hay nadie más. No hay espejos, no hay cuadros, no hay gato ni perro, no hay cortinas, ni agua, ni comida, ni cables ni enchufes. Sola bajo un techo demasiado bajo o un suelo demasiado alto. Entre paredes lisas que recorro una y otra vez con las manos, que intento tirar a patadas, que golpeo, a las que grito,... Y después, nada más.

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