domingo, 3 de junio de 2012

Paseante dominical (Dolor propio)

Tan importante como el amor propio. Dolor, que te acompaña mientras duermes, mientras comes, mientras piensas o miras a tus padres. Un latigazo que no deja de chascar una y otra vez. Vivir con dolor propio te hace más consciente del dolor ajeno. Qué suerte que lo mío solo sea dolor de muelas.

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