jueves, 27 de septiembre de 2012

La turista

He vuelto a pasear por mi antiguo barrio. Aparqué la bici donde siempre y subí la pequeña cuesta hasta la Plaza Sta. Cruz. Allí seguía el alborozo veraniego en las terrazas, y me he alegrado de que a los camareros del primer bar les hayan cambiado por fin el uniforme. Ahora en vez de la camisa marrón chocolate llevan una fucsia, mucho más alegre. Como tantas veces, Jorge Asín y Marisol Aznar charlaban en una de las mesas y no me he atrevido a decirles lo geniales que me parecen. Un niño me ha pedido que le acercase la pelota, que de milagro no ha roto el menaje de todo el segundo bar. Las calles adyacentes me han recibido con la misma alegría anónima de antaño y yo a ellas. Es todo un placer pasear por los lugares donde has sido feliz, parece que vas a encontrarte contigo misma en cualquier momento...

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