miércoles, 10 de octubre de 2012

Dos calles antes

No era una primera cita ni mucho menos. Pero estaba nerviosa porque habían quedado por la calle, sin concretar un punto exacto. Para ellos, que solían perderse hasta en la sección de librería del C.I., era todo un reto. El riesgo de no encontrarse sumado a la sorpresa que iba a darle, era demasiado. Con los cambios de turnos de él, ya hacía tres días que no se veían despiertos y a plena luz del día. ¿Cómo reaccionaría al ver su pelo? ¿Era demasiado claro? ¿Seguiría gustándole? Así que ella caminaba tocándose el pelo, mirándose en las ventanillas de los coches, esperando que él no diera un grito al verla... El gríto sí se oyó, pero fue femenino. Él apareció dos calles antes de lo convenido y al ir a besarla le dio un susto de tres pares de narices. Y parece que el peinado de la chica le gustó y mucho...porque la besó durante minutos y minutos...

Esta historia me la acabo de inventar al ver a un par de tórtolos justo enfrente del café dónde sigo esperando a alguien que tal vez nunca me mire, ni me busque, ni me bese como los dos de ahí afuera. Creo que no voy a esperarle más. Pero a esa parejita la voy a seguir un rato,...

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