lunes, 5 de noviembre de 2012

Cuento contigo. Diego

Está ya harto de que le paren por la calle y le llamen con cien nombres distintos. No es Julio, ni Daniel, ni Jorge, ¿Hermenegildo? ¿Pero quién puede llamarse así a los tres años y medio? Él se llama Diego. ¡Diego, Diego, Diego! Lo dice bajito, y lo dice gritando. Lo repite despacio y muy rápido. Lo escribe en aviones de papel y los lanza para que nadie olvide su nombre. ¡Hola, soy Diego! Ay, ay, ay... Cuando los que le llaman distinto descubren el error le piden perdón y hasta le dan la mano, y le aseguran que no volverá a pasar. Perdona. Lo siento. Vaya. Es que sois como dos gotas de agua. ¿Seguro que no eres Julio? ¡Te pareces tanto a Daniel! ¿No te gustaría llamarte Hermenegildo? Y así le pasa a Diego desde que se acuerda. Pero, ¿sabéis qué? Diego ya está harto de que le confundan  y ha decidido resolver la situación de una vez por todas. Diego ha cogido a su mamá de la mano y a su papá de la otra y los tres se han ido a jugar al parque. Y, ¿sabéis qué? Ese niño que sonríe tanto solo puede llamarse Diego, Diego, Diego,... ¡es inconfundible!

P.D. Para mi Diego, el único, el inigualable ;)

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