lunes, 28 de enero de 2013

Cuento contigo

Pintor de cuentos

Le contaban cuentos para dormir, pero surtían el efecto contrario. Su madre salía con sigilo de la habitación, y él esperaba a que cerrase la puerta para dibujar todo lo que había imaginado mientras ella leía. Castillos y princesas, hadas y duendes se paseaban por su cuaderno secreto. También perros y caballos blancos que eran capaces de volar y hablar como las personas. Las noches de insomnio le pasaban factura por la mañana. En clase no podía concentrarse y no aprendía a leer. La maestra mandó recado. Dijo que había que contarle menos cuentos, tenía que leerlos por sí mismo. Las noches fueron aún más largas e insomnes desde entonces, y los dibujos se multiplicaron. Comenzó a ilustrar sus propios cuentos. Y cuando se terminó el cuaderno secreto, empezó por las paredes. En una noche convirtió su dormitorio en un bosque encantado poblado por las más extrañas criaturas. Elfos, unicornios, elefantes enanos y gallinas con pelo. La nueva decoración no gustó mucho a sus padres, que decidieron que era mejor para todos seguir leyendo cuentos al pequeño. Esta noche comenzarán a contarle la historia de la letra a, la que permite pintar alondras, avestruces, anoraks, abetos y abrazos. Y cuando es mayúscula te lleva a Alaska, Almería, Argentina y Amsterdam. Buen viaje, niño.

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