domingo, 13 de enero de 2013

Paseante dominical (quiero dormir)

La pared vibra. Los nuevos vecinos no dejan de hacer vibrar la pared. La imaginación, azotada por el sueño, se dispara en nuestro dormitorio. ¿Qué puede vibrar asi? Aspirar la casa de madrugada, afeitarse cada hora de pies a cabeza, secarse el pelo con una hélice de helicóptero, vivir dentro de un motor de explosión... Y mientras buscamos una respuesta, la pared vibra, el suelo vibra, nuestras cabezas echan humo... Queridos vecinos: os odio.

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