lunes, 4 de marzo de 2013

Cuento contigo

La carrerita
Su padre coleccionaba azucarillos. Su madre, dedales. Su hermano mayor, etiquetas de cerveza y el menor, cromos. Él todavía no había encontrado qué coleccionar pero todo cambiaría el día que le regalaron una cámara de vídeo. Su afición surgió, como casi todo lo importante de la vida, por pura casualidad. Estaba sentado probado el zoom  cuando sin darse cuenta grabó a una señora cruzando la calle con un gracioso trotecillo. La imagen apareció por la noche, y la volvió a ver una y otra vez. Pensó que todos somos muy graciosos cuando echamos una carrerilla improvisada, así que decidió cazarnos. Su lugar favorito, los pasos de peatones con semáforo. Ahí consiguió a todos los que no pueden esperar a la luz verde con su paso acelerado, su carrera con la lengua afuera, con las bolsas de la compra, con su chica de la mano, con paraguas, y en chanclas. Ahora, su colección es un orgullo familiar. No hay celebración en la que no le pidan ver sus vídeos. Y es que, todos somos muy graciosos cuando corremos por la calle.. Sí, tú también...

No hay comentarios: