lunes, 10 de junio de 2013

#Cuentocontigo. La amiga rara

Se llama Pamela y siempre come de pie. Come, merienda y cena de pie. Alguna vez, en el desayuno se sienta un momento, pero es solo para atarse los zapatos. Pamela ya no se queda en el comedor del colegio. La castigaban todos los días por no querer sentarse. Ella lloraba y decía que la castigaran, que si se sentaba no comía y si comía, no se sentaba. Hasta la expulsaron unos días por rebelde Como además de compartir pupitre, éramos vecinas, fui a llevarle los deberes. Mala suerte la mía. Era la hora de cenar y su madre me obligó a quedarme. Sin duda era la única amiga de su hija, o al menos eso creía. Acepté la invitación, no quería desengañarla. Recuerdo que fue una cena muy breve. En pie, sus padres, Pamela y sus dos hermanos acabaron con la sopa en escasos minutos. Lo hacían en la cocina, uno frente a otro, prácticamente pegados. Sin usar mesa ni sillas ni hablarse entre ellos. Amparada por el sonido de las cucharas al chocar con los platos dije que no me gustaba la sopa, me excusé y salí de allí tan rápido como pude. No se lo conté a nadie en clase, ni tampoco en mi casa. Pensarían que tengo amigas raras. 

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