domingo, 27 de abril de 2014

Paseante dominical (El secreto del reloj)

Érase una vez un Mundo dónde todo funcionaba como un reloj suizo, hasta que alguien olvidó darle cuerda.
Ese día el Sol no salió y la Luna tuvo que hacer su trabajo.
Los pájaros olvidaron cantar y los niños no querían tomar el desayuno.
Parecía el fin del ídem, hasta que llegó un señor jubilado, puso en hora el reloj y lo arregló todo, todo, todo.

Sol, Luna, pájaros y niños se lo agradecieron tanto, que el señor jubilado tuvo claro cuál sería su cometido de ahora en adelante... ¡Dejar de dar cuerda a los relojes!

PD: ¡Me encanta cuando mi padre pone otra vez el mundo en marcha!


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