domingo, 7 de septiembre de 2014

Paseante dominical (Ojos verdes)

No tiene nombre aún en el argot óptico, pero este extraño fenómeno colorea el iris de un profundo color verde. La primera afectada descubrió el caso durante un viaje a Costa Rica. Sentía un cosquilleo en los ojos y tras chequearlos en un espejo, se percató de que la habitual pigmentación marrón de sus ojos se había tornado de un espectacular color verde, verde bosque, verde helechos, verde basilisco, verde intensísimo, que nunca antes había visto... Desde entonces, el color café de sus ojos desaparece cada vez que piensa en el país centroamericano...
#Vacaciones con la mente
(Y las comisuras de sus labios se elevan hacia arriba, asemejándose a una cómoda hamaca en mitad de la selva)

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