domingo, 12 de octubre de 2014

Paseante dominical (flores, muchas flores)



El día 12 de octubre en Zaragoza es un día de sensaciones muy diversas. De la alegría de un día festivo y el orgullo de acoger a miles de visitantes en tu ciudad, pasas al agobio por no poder caminar o llegar a un lugar determinado. Un día del Pilar te sientes más zaragozana y aragonesa que nunca, y a la vez quisieras estar a cien kilómetros de distancia, sin barullo, sin charangas, sin gente que grita, sin medios de transporte abarrotados y escuchando las quejas de unos y otros... Pero, paradójicamente, cuando estás lejos de Zaragoza un 12 de octubre y no por propia voluntad, te sientes la persona más triste del Universo. Por eso, otro día del Pilar he conseguido llegar hasta la Plaza. He visto esa montaña de flores, y en lo alto a la pequeña figura y su manto de claveles rojos y así, a lo bajito, le he dicho... ¡Qué grande eres!¡Flores, más flores!... Viva mi ciudad, mi tierra, mi Virgen y todo lo aragonés... (Mañana, seguiré quejándome, como muchos de vosotros del ruido, la gente, el gasto, el tranvía,.. pero hoy...)

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