sábado, 14 de febrero de 2015

Querido Diario: Día 26

Martaaaaaaaaaaaaa, ¡si hoy no encuentro entradas en el Diario Perdido, voy al cementerio y busco ese nicho! ¿Os imagináis que la encuentro? 

Día 26
Gritar, patalear, y contar mentalmente... En mi oscuro encierro llegué a contar hasta diez. Diez segundos,... ¿qué son diez segundos? ¡Nada! Probad a calcularlos... ¡apenas dos pestañeos! Pero si estás encerrado en un nicho en completa oscuridad... es como si fueran 100 años. Lo que recuerdo, además de la falta de luz, es la sensación de silencio (sepulcral) y el frío. Grité y 100 años después la luz volvió y alguien me arrastraba de los pies hacia afuera. Sí. Tenía mucho que explicarle a mi salvador, que para mi desgracia no era otro que el comisario Puértolas. 

-Jovencita, o me dice que está pasando y quién era el hombre que ha intentado enterrarla antes de tiempo o puedo volver a meterla en el nicho este y dejarla reflexionar...

No tenía mucha escapatoria. Si le contaba la verdad, la vida de mi hermano estaría en peligro (además de la de todos mis amigos y mi madre), así que hice algo que últimamente se me daba bastante bien: ¡mentir!  

-Pero comisario, es que se va a reír usted cuando se lo cuente... Mire, esto forma parte de un juego, y casi de una terapia. Es un juego de rol y sirve para ayudar a personas como yo a superar.. fobias raras. Por ejemplo la tafiofobia... ¿sabe usted qué es?

-Julio Puértolas, que era el nombre completo del agente, me miró con ojos de 'chavala, no me creo nada' y me dió pie a darle la explicación... (Leed aquí)

Como seguía con cara de incredulidad absoluta, le enseñé una gran lista de fobias, de las que le aseguré yo era víctima. (Listado de fobias de Marta) y le pedí perdón por haberle alarmado sin motivo. 

-Déjeme que la acerque a su casa, y avise a su amigo el chino. En un par de horas les quiero ver en comisaría. Tenemos que hablar largo y tendido, ¿de tener una conversación también tiene usted fobia, Marta?

-Apresuradamente le dije que no, salvo que fueran conversaciones después de una comida o incluyeran palabras largas. 

Y deseando, (casi rezando) para que Puértolas no tuviera la máquina de la verdad en su despacho oficial me despedí de él hasta luego... ¡Ay, pero en qué lios me meto!

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