domingo, 15 de noviembre de 2015

Paseante dominical (colores que matan)


War de U2 suena en casa. Sunday, bloody Sunday y The Refugee; A su lado, John Lennon espera su turno. Quizá algún día no sea necesario escuchar Imagine para creer...

En las redes sociales la gente se enzarza sobre qué muertos son más o menos importantes y se enfadan porque muchas fotos de perfil de europeos aparecen junto a una bandera francesa horas después de la barbarie. ¿Acaso no entienden que lo más cercano es lo que más sobrecoge? ¿Acaso no entienden que una barbaridad a un metro de casa causa más miedo que a diez mil kilómetros? No debemos sentirnos culpables por sentir dolor. Porque llevamos dos días llorando, no por un francés o un español muertos. Lloramos por una vida sacrificada para nada, un hijo, un padre, un hermano, un amigo, y una familia destrozada para siempre...

Mientras tanto, los conflictos bélicos en el mundo suman más muerte: en este mismo minuto un palestino/a muere,un/a israelíta muere, un ucraniano/a muere, un colombiano/a muere, un/a somalí muere, un/a yemení muere, un nigeriano/a muere, miles de niñas son usadas como esclavas sexuales, niños sin futuro ni familia empuñan un arma. Refugiados entre alambres de espinos. El mundo está herido de muerte entre banderas de colores; colores que matan para diluirse entre sangre y lágrimas.


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