domingo, 7 de agosto de 2016

Paseante Dominical. Biescas, 7 de agosto de 1996

Hace 20 años, ¡sí, 20 años! Había terminado la carrera y estaba de prácticas en Onda Cero. Un 7 de agosto llegó a la redacción la peor de las noticias. Un camping en Biescas había sido arrasado por el agua, podía haber decenas de fallecidos y heridos. Fue un verano triste, difícil y por supuesto, que nunca olvidaré. El número de muertes se incrementaba cada hora, recibíamos llamadas de toda España preguntando por sus seres queridos. Nos daban nombres y apellidos, nosotros consultábamos las listas oficiales, y a veces no podíamos soportar el llanto. Eran otros tiempos, la televisión ofrecía imágenes espeluznantes, los medios más amarillos se saltaban todas las reglas, me gustaría pensar que hemos aprendido a ser más respetuosos con el dolor de los demás. Me gustaría.

Hace unos meses tuve la oportunidad de reencontrarme con familias y vecinos que vivieron la catástrofe. Para ellos, el tiempo no ha curado las heridas. Conocí a un padre que perdió a sus dos hijos y su suegro. Su mujer no quiso siquiera estar presente durante la entrevista. Para ella, escuchar el nombre de ese camping es tabú. Ni siquiera se ha atrevido a volver, ni a pisar el Pirineo de nuevo.No puede pasar de la ciudad de Huesca. Hay demasiado dolor por delante. Pero una nueva vida llegó a las suyas; un hijo al que han criado y educado y en el que han volcado todo el amor que quedó hundido en aquel camping. Hoy acompañará a su padre al lugar de la tragedia. Quiere estar allí, y su padre también. 


He conocido a familias que no sufrieron un rasguño, y a otras que estuvieron horas buscando a su hija perdida y tuvieron la inmensa suerte de hallarla sana y salva. La encontraron y también a otro nuevo hijo, el chico que la rescató del barro y la ayudó a seguir aquí. Son supervivientes de un catástrofe que decidió amarrarles aún con más fuerza a la vida. Nunca he visto ese brillo en los ojos, esas ganas de vivir, de seguir adelante. 


Hoy mi corazón está también en Biescas. Tras 20 años el pueblo ha decidido hacer un memorial por las víctimas y sus familias. 20 años ha costado que pueda mirar de frente a lo sucedido. Como cada 7 de agosto, hoy será un día difícil para muchas personas. A todas ellas va mi abrazo y mi respeto.

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