Acabé el domingo como un buñuelo de viento, el sábado me rebocé en mi manta de sofá y el viernes, de bacalao en remojo. Creo que el jueves me sentí como un besugo, el miércoles se diluyó en agua de borrajas y el martes me di cuenta de que estaba poniéndome demasiado jamona. El lunes, enharinada. Como el domingo anterior habrá más que longanizas y el sábado ni contigo ni con cebolla. Por San Jorge engullí libros y así seguiríamos, haciendo pucheros los días con luna y friendo espárragos el resto. Que cocinaré mal, pero le pongo voluntad,...
Cada día te explicas mejor
ResponderEliminarSoy tu sopica de letras, aunque la odie (la sopa, claro)
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