martes, 12 de enero de 2010

La chica bajo el puente

Ayer no estaba y tampoco hoy. No sé si alegrarme o preocuparme de veras. El lunes, con cierzo helado y temperaturas muy bajas, distinguí a una mujer, sentada en los escalones que se mojan con el río. Parecía de mi edad, incluso llevábamos ropa parecida. Yo caminaba por arriba. Ella miraba fíjamente el agua. Aminoré el paso. Sé lo que es estar ahí abajo, sola, preguntando al Ebro mil y un porqués y deseé que ese no fuera su caso. Busqué con la mirada a su alrededor. Seguro que ha venido a pasear al perro, pensé. Pero allí abajo no había nadie más. El termómetro del Puente marcó -1º y volví a buscar algún indicio de que la chica estaba bien, que no pasaba nada raro. En ese instante ella se cubrió la cara con las manos, y supe que estaba llorando. La dejé a solas y respetuosamente, casi de puntillas, salí del puente. Ése momento era entre ella y el río, y no había sitio para nadie más,...
Espero verla mañana, esta vez con perro o hablando con su móvil, y si puede ser, por la parte de arriba. Deseo que la corriente fluvial se llevara sus penas hasta el mar. Allí, dónde estarán las mías, saladas, muy saladas,...

lunes, 11 de enero de 2010

Largos e intensos

Algunos parecen interminables y otros se pasan volando. Y para rizar el rizo, llegan los desconcertantes: largos e intensos. Cada minuto está pensado, hablado, cincelado de ideas, proyectos,... Hay risas, citas, abrazos, llamadas, un cuaderno de apuntes, una imagen al otro lado del río,... No los cambio por ninguno. Esos me hacen bullir, resurjo una y otra vez, no me canso de nada ni de nadie. Sí, hablo de días, (aunque podría aplicar esta regla de tres a otras sensaciones,...) que todos tendrán 24 horas, pero algunos parecen infinitos y otros, de "si pestañeas, te los pierdes" Yo me quedo con los de 12+12. Ni más ni menos. Los del día justo. Creo que hay quién llama a días así, vivir. Yo hasta ahora, pensaba que eso lo hacían otros,...

domingo, 10 de enero de 2010

Paseante dominical (el viaje)

Ha empezado la cuenta atrás. Esta semana viajo a Italia. Estaré allí hasta el domingo y, supongo que a estas horas, dentro de una semana tendré mil millones de cosas que contaros. Ahora solo puedo deciros que estoy tan ilusionada como una niña con zapatos nuevos y es que, sí que es algo nuevo, muy nuevo. No dejo de pensar en las maletas, las reservas, los lugares que quiero visitar, las fotos que haré, las pizzas, y he empezado un curso acelerado de italiano. Per favore, dove é il bagno? Qué personas pisaron esas ciudades, qué películas se han rodado allí, qué libros se han inspirado en los puentes que voy a ver y pisar,... Es un sueño hecho realidad. (Estoy cumpliendo a rajatabla mis propósitos para este año, "10") Ya sé que en Italia, llamarse Eva no está muy bien visto. De hecho, cuando se dan un martillazo en el dedo, por ejemplo, su expresión más manida es "Putana Eva", pero aún así, creo que les voy a dar una oportunidad. ¡Tierra de Leonardo, Miguel Ángel, Raffaella,... allá voy! Sois la primera casilla de este Juego de la Oca que acaba de comenzar. El domingo, volveremos a lanzar los dados,...

sábado, 9 de enero de 2010

Saturday, wait

And Sunday always comes to late,... But, Friday never hesitate. ¡Definitivamente, me gustan los viernes,...!

viernes, 8 de enero de 2010

Algunos días

Algunos días, cuando camino por la calle, noto tu presencia. Seguro que has pasado por ahí hace muy poco. Huele a ti. Sabe a ti. Dejas una marca imborrable en el aire. Un rastro que solo yo puedo seguir. Mi destartalado corazón te reconoce enseguida y se desboca. Se zarandea de lado a lado del pecho, quiere salir a saludarte... No sabe que es un pez y salir del agua le mataría. No sabe que los peces no tienen memoria. Pero yo sí. En el pasado, hubiera acelerado el paso sin dudarlo, agudizando la nariz para descubrirte, abriendo los ojos más que nunca para buscarte entre la gente,... Ahora, huyo. Giro por la callejuela más próxima y corro como si me persiguieran perros de presa. Otras veces, tus migas de pan aparecen junto a mi sofá. Las veo, pero disimulo. Niego saber que son tuyas y sigo sentada, mirando hacia el techo, como si nada. Y cuando has perdido la esperanza de que las siga, caen bajo mi cepillo y acaban en la basura, para no volver. No se puede ocultar. Todo, algunos días, huele y sabe como tú,... Y tú, sin saberlo.

jueves, 7 de enero de 2010

Menos es más

Ya sé por qué los de Oriente no me dejan regalos. Es que yo siempre pido "menos". Ser menos fea, menos anchita, menos nariguda, menos sensible, menos simpática, menos parlanchina,... Y de eso, por lo visto, no tienen. O será que creen que así estoy la mar de bien. Sin embargo, pienso seguir dándoles la lata con mis "menos". Quiero ser guapa, chata, pibón, reservada y algo borde. Al menos, así son las personas de mi entorno a las que la vida les sonríe. Por pedir, que no quede. ¡Yo también quiero medrar en la vida, oigan!

miércoles, 6 de enero de 2010

Cuando nadie me ve,...

Ahí van dos secretos que seguiré haciendo sin que me veas, aunque,... si quieres intentar pillarme in fraganti,...
  • En invierno, subo el volumen del Ipod con la nariz, porque con los guantes es imposible. De algo tiene que servir tener un buen apéndice nasal.

  • Limpio la bañera, ¡desde dentro! En verano es más divertido, pero con los fríos,... soy más rápida. Suelo hacerlo antes, durante o después de la ducha, claro, si no, ¿qué gracia tendría?

lunes, 4 de enero de 2010

Con un par de pies

Si pudiera iría siempre descalza, por eso no me gusta llevar tacones. Cuánto más cerca estén mis pies del suelo, mejor. Esto es una metáfora, claro, porque suelen ir tropezando de nube en nube la mayor parte del tiempo. Pero dejemos de hablar de mis habilidades de no-adulta y centrémonos en los pies. Sí. Esa pareja de diez dedos que hace el deleite de los fetichistas. Los míos no son bonitos ni feos, pero a mi me parecen divertidos. En verano solo quieren pegarse el día tirados a la bartola, de plantas al mar. Y pasan horas dejándose acariciar por la arena. También se pirran por el césped. Sobre todo recién regado. Eso es un placer y lo demás, tonterías.... Así que, cuando llega el invierno y los encierro bajo calcetín y bota, por más abrigados que estén, siempre están a disgusto. O pasan demasiado calor, o nunca cogen temperatura. Y para protestar, por las noches, no hay forma de calentarlos. Pero todo cambia cuando llueve. Ser los pies de una dueña patosa y despistada es toda una suerte bajo la lluvia. Hoy, se han metido en todos los charcos. Han descubierto que era imposible huir y se han deleitado de lo lindo. Incluso han invitado a mis pantalones a unirse a la fiesta. Increíble. De nada me han servido el gorro, la capucha, el paraguas y un abrigo impermeable,...¡La lluvia me ha mojado desde abajo! Ahora, los zipi y zape, de mi parte del final, están medio dormidos y bien tapados con calcetines secos de algodón. Seguro que están soñando con charcos enormes, en los que saltar para salpicarte de arriba abajo. Sí, sí, ¡a ti!

domingo, 3 de enero de 2010

Paseante dominical (despierta, despierta,...)

Carita de sueño. No hay forma de quitarla, por eso sé que es carita y no careta. Con este careto de sábana llevo un par de horas. Mmm... Yo quería seguir durmiendo. ¡No! ¡No tires del edredón ni subas las persianas! Nooo. Por favor. ¡¿Cómo se puede ser tan cruel?! ¡Quiero dormir! ¡No quiero moverme de esta cama! Pero si no queda más remedio... Si he de salir a la calle a enfrentarme a todas vuestras miradas,... ¡Sí! ¡Tengo cara de sueño! ¿Qué pasa?... Entonces necesito una dosis extra de cafeína. Y después de la película que vi anoche,... Esta canción es lo máximo. Subid el volumen y haced el molinillo con el cuello. Guau,... ¿Adivina alguien de qué peli es parte crucial este sonido endemoniado? (Y, buenos días, por cierto,... ¿Una tostada?)

sábado, 2 de enero de 2010

Escritura en extinción

Nos quejamos de mala letra de los médicos, pero, ¿acaso la nuestra es mejor? Os propongo que durante un día contéis las veces en las que escribís algo, de puño y letra. Sin ordenador, ni móvil. Os haré un adelanto, salvo la firma, necesaria para comprar con tarjeta o algún que otro trámite bancario,... pocos lleváis vuestra caligrafía más allá de la lista de la compra y, tampoco es que sean documentos propios de Shakespeare, ¿verdad?; "Huevos, leche, pan, ketchup,..." Estamos perdiendo hasta la mala letra. No escribimos cartas, ni postales de Navidad, y salvo los médicos y los pone-multas, pocos son los que darán de comer en un futuro a los grafólogos. Ni decoramos a dedo los coches sucios de los vecinos, ni dejamos mensajes de amor aprovechando el vaho de los espejos,...
Yo misma he abandonado la buena costumbre de llevar un diario. (Lo dejé hace un año porque mi vida era demasiado lastimera) Y lo que me salva, de momento, es el cuaderno de notas que siempre llevo encima para apuntar algo que contarte aquí, o de interés profesional.
En fin, que la letra impresa devoró a la del bolígrafo bic y pocos nos habíamos dado cuenta. ¿Hace cuánto que un/a chico/a no te escribe su número en una servilleta de bar? ¡¿Qué me dices ahora?!,...