viernes, 8 de enero de 2010

Algunos días

Algunos días, cuando camino por la calle, noto tu presencia. Seguro que has pasado por ahí hace muy poco. Huele a ti. Sabe a ti. Dejas una marca imborrable en el aire. Un rastro que solo yo puedo seguir. Mi destartalado corazón te reconoce enseguida y se desboca. Se zarandea de lado a lado del pecho, quiere salir a saludarte... No sabe que es un pez y salir del agua le mataría. No sabe que los peces no tienen memoria. Pero yo sí. En el pasado, hubiera acelerado el paso sin dudarlo, agudizando la nariz para descubrirte, abriendo los ojos más que nunca para buscarte entre la gente,... Ahora, huyo. Giro por la callejuela más próxima y corro como si me persiguieran perros de presa. Otras veces, tus migas de pan aparecen junto a mi sofá. Las veo, pero disimulo. Niego saber que son tuyas y sigo sentada, mirando hacia el techo, como si nada. Y cuando has perdido la esperanza de que las siga, caen bajo mi cepillo y acaban en la basura, para no volver. No se puede ocultar. Todo, algunos días, huele y sabe como tú,... Y tú, sin saberlo.

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