lunes, 9 de agosto de 2010

Escriben cartas a Julieta

Esta historia me ha dejado alucinada, así que la copio y pego, y si os parece, luego la comentamos:
En Verona, en la casa donde muchos creen que vivió Julieta, su tormentosa historia de amor ha generado una sorprendente reacción: personas de carne y hueso envían cartas a la ficticia Julieta pidiéndole consejo sobre asuntos del corazón.
Las cartas son escritas por jóvenes que agonizan por las desgarradoras secuelas del primer amor, y por adultos que están celebrando un nuevo encuentro amoroso, o -por el contrario- lidiando con la traición y la soledad.
Las cartas llenas de sentimientos llegan de todos los lugares del mundo. Alrededor de 6.000 al año. La mayoría vienen de Europa y Estados Unidos, muchas sólo dicen "Julieta, Verona" en la dirección y los empleados de correos de Italia se encargan del resto.
Las llevan a una oficina situada exactamente frente al icónico balcón de la casa de Julieta, el que supuestamente Romeo escaló para expresarle a la joven su profundo amor.
En la oficina, 15 secretarias voluntarias leen y contestan la correspondencia. Cartas como la de Miriam de Escocia: "Querida Julieta, ya no espero a mi caballero con brillante armadura. Raramente salgo de casa y muchas veces sueño que un día un extraño entrará por la puerta y me llevará lejos. Si me puedes ayudar te lo agradecería".
O Jeanne de Francia: "Querida Julieta, estoy casada con un hombre encantador que me colma de regalos. El problema es que no lo amo".
En una época de blogs, tweets y redes sociales, es raro descubrir que hay tantas personas que todavía escriben cartas. Casi todas están escritas a mano, la mayoría con tinta y el 70% son de mujeres.
Llevo casado con mi esposa 30 años y a pesar de nuestra edad somos como dos jóvenes enamorados. Quiero que todo el mundo sepa lo mucho que la amo. Benjamín de Australia
Pero, ¿qué lleva a estas personas a escribirle a alguien llamada Julieta, quien -según muchos historiadores- probablemente nunca existió? "Julieta personifica el amor", dice Giovanna Tamassia, la secretaria más veterana, quien ha estado contestando cartas durante 16 años. "La gente cree en el amor y en lo que ofrece, a pesar de todos los golpes que puede darnos", añade.
Las cartas han estado llegando desde principios del siglo XIX. Nadie sabe que es lo que empezó a originarlas. Ciertamente una versión cinematográfica de Romeo y Julieta en la década de 1930 estimuló la práctica. Y no todas las cartas son tristes. "Querida Julieta", escribe Benjamín desde Australia, "llevo casado con mi esposa 30 años y a pesar de nuestra edad somos como dos jóvenes enamorados. Quiero que todo el mundo sepa lo mucho que la amo".
Las cartas incluso han inspirado una nueva película "Cartas a Julieta" protagonizada por Vanessa Redgrave. Pero Hollywood no puede competir con la candidez sentimental de las cartas reales. "Con algunas pocas excepciones, son sinceras", me dice Giovanna. "Somos un poco como curas o psicólogos, ya que las personas sienten que se pueden sincerar con Julieta". Algunas cartas son íntimas, otras más simpáticas, libres de adornos. Hay algunas que son oportunistas como ésta de Crissi que escribe desde Canadá: "Querida Julieta, ¿podrías utilizar tu magia y bendecirme con una apasionada historia de amor que dure para siempre. Él debe de ser alto y apuesto. No creo que haya mencionado su abultada cuenta bancaria. Lo apreciaría muchísimo".
Las secretarias, una mezcla entre una amiga, una consejera y una doctora del corazón, contestan basándose en sus propias experiencias amorosas. La mayoría son mujeres de mediana edad que se enteran del trabajo por boca de alguien. Ellas mismas firman las cartas, pero no con sus nombres reales sino con la palabra "Julieta". Las secretarias tratan de ser sensibles y alentadoras, y al mismo tiempo intentan mantener los sueños de quienes escriben dentro de límites razonables. "Muchas de las personas nos mantienen informadas y algunas veces logramos finales felices", dice Giovanna. Y, ¿qué me dices sobre ti?, le pregunto a Giovanna, ¿has encontrado el amor? "¡Ah sí!" contesta, "encontré el amor hace 20 años, pero no escribiendole una carta a Julieta".
La pared de fuera de la supuesta casa de Julieta, en Verona, está llena de pequeñas notas en amarillo y rosa y de grafitti, con expresiones más concisas de afecto. Las notas las dejan los excursionistas que se llegan al que se conoce como "el hogar del corazón". Pero es en las cartas donde la profundidad de esta, a menudo, irracional y embriagadora emoción humana, llamada amor, está mejor documentada. El optimismo que choca con el pragmatismo es un tema común. Muchas de las cartas expresan la esperanza de amor eterno. Una mujer llamada Saligorsk de Bielorrusia captura el espíritu de la mayoría de esta intrigante correspondencia cuando escribe:
"Querida Julieta. El hombre de mis sueños es amable, poético, inteligente, honesto y valiente. Quizás sea mucho para mí. Pero, ¿no se trata de eso el amor?" Duncan Kennedy BBC, Roma

2 comentarios:

Hache dijo...

Solo diré que no soy la única persona que va "En busca de la felinidad",... Aunque nunca se me hubiera ocurrido escribir a Julieta a Verona. Sobre todo, porque su historia de amor es triste hasta decir basta. En fin, ahí queda.

Cris dijo...

http://maldiaparadejardefumar.blogspot.com/2010/06/escribir-verona-en-septiembre.html