lunes, 15 de noviembre de 2010

La postdata

A menudo pienso cuál sería la postdata a esa larga carta que nunca escribí en papel, sí en el aire. La garabeteo en los ratos muertos. Muy acordes con el contenido, la forma y el fondo. Más que postdata es epitafio. El éxito es que sea corto y resuma la esencia de una conversación de mudos. Mientras conduzco, mirando fíjamente la pantalla, en la ducha y alguna vez mientras friego el suelo. Ahí es dónde la postada-postmorten viene a pedirme palabras. De momento gana ésta: "y sigo sin entender nada", y entonces un claxon me despierta al volante, o el ordenador se enciende de súbito o el agua de la ducha se queda helada o ya no queda suelo que fregar. Y cuando pienso en qué estaba pensando,... Ya lo he olvidado. (Buena postdata, también)

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