miércoles, 2 de marzo de 2011

Antes de dormir

Mi hora tope para estar despierta es la medianoche. Cuando vuelvo a casa, después del trabajo, todo es muy mecánico. Rápido. Comprar algunos días, poner la lavadora otros; cocinar, cenar, ducha, secarse el pelo, recoger ropa otros, hacer listas de la compra, hablar con mis padres, un rato de Internet (o dos), alguna llamada más,... ¡Y ya está! ¡Medianoche! ¡No, aún no! Todo lo que me gusta hacer solo tiene hueco justo antes de dormir, arañando minutos al reloj, es ese breve espacio de tiempo después de las tareas rutinarias y antes de que los ojos se cierren.

Y así llevo años, peleando contra los implacables dígitos de un reloj que siempre anuncia la medianoche. Aún tengo mucho que hacer. Lo siento, otra vez me acostaré demasiado tarde.

2 comentarios:

en las nubes dijo...

Hola!
¿ya has ido-vuelto de NYC?

soy la maña exiliada jaja

Un saludo!

Hache dijo...

Holaaa!
Sí, estuve en junio. ¡Qué chulada!
¡Quiero volver pronto!