viernes, 26 de octubre de 2012

La voz

Llevaba tiempo en un bote herméticamente cerrado, junto a otros cientos de botes, también herméticamente cerrados. Cada uno con su etiqueta, por supuesto. Voz grave hombre. Voz infantil niño. Voz aflautada unisex. Voz lastimera mujer. Voz disfónica mujer. Cada bote tenía un número en la parte inferior para saber a quién correspondía. Por fin, alguien ha abierto su bote. La voz radiofónica de mujer joven ha llenado toda la estancia, aún parece que se escucha el eco: 'Voz para dar buenas noticias'... La clienta ha dicho que no se la envolvieran, ¡se la quería llevar puesta!

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