lunes, 3 de diciembre de 2012

Cuento contigo. Coloreando

Dos días sin ver el sol fueron demasiado para su flaco optimismo. Probó a llevar unas gafas de cristales azules. Pero el gris exterior era igualmente gris. Pintó su casa de colores pastel, dibujó un enorme astro rey en el centro del techo de su habitación y puso debajo la toalla de playa. No. No era el mismo sol. Y ya hacía un semana que no sabía nada de él. Colocó por las paredes carteles de 'Se busca', con una foto reciente del sol, del verano pasado. Nadie llamó ni para preguntar por la recompensa. Entonces tuvo que seguir adelante con su plan. Pintó muros y aceras, coches, farolas, perros grandes y pequeños. Hasta la barba de algún señor. Rosa, rojo, azul, blanco, verde, naranja. Lo pintó todo de todos los colores. Y hasta la luna se puso celosa y se quedó llena para siempre, para que la noche brillase como el día y  todos los niños de oncología pudieran seguir dibujando sus mundos de colores, hasta hacerlos realidad. 

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