lunes, 13 de mayo de 2013

Cuento contigo. Navidad en abril

La ciudad flotaba entre pequeñas bolas blancas. Las mujeres estornudaban sin cesar. Los hombres se frotaban los ojos y los niños se tapaban la nariz y la  boca para no tragarlas. A mediodía, la leve brisa se convirtió en vendaval y las bolitas crecieron. Un halo blanco lo pintaba todo. Las autoridades recomendaron a mayores y pequeños quedarse en casa, y no abrir las ventanas. Los adultos, a duras penas podían caminar, tapados hasta los ojos con fulares, mascarillas y gafas de esquiar. El tráfico era un caos. Los tranvías pararon. La ciudad se quedó desierta bajo una intenso baile de grandes copos blancos. Y en el hospital, doña Aurora lloraba de alegría. Para ella la peor invasión de polen primaveral acontecida en la ciudad no era sino la nevada que anuncia la Navidad, y solo en Navidad su hijo Andrés podía venir a visitarla... 

Andrés le besó la mano y antes de despedirse de ella para siempre aún tuvo tiempo de desearle Feliz Navidad, en abril.


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