domingo, 16 de junio de 2013

Paseante dominical (Carta de Navalmoral)

No puedo evitar compartir con vosotros la carta que llegó ayer de Navalmoral. La envía mi gran amiga Mamen. Y que 20 años no son nada... Me he emocionado al leerla. Tengo como sabéis pocos amigos y amigas de verdad, pero Mamen encabeza este selecto grupo. Gracias, mi niña.



Carta desde Navalmoral de la Mata

Un domingo de octubre te conocí, te recuerdo con tu melena larga, negra, alborotada y tu camiseta negra de Depeche, la chica mas dulce que te puedes imaginar, yo empezaba a vivir en Madrid, para ti era el 2º año haciendo Periodismo, recuerdo con tanto cariño ese curso, parece mentira, me vienen imágenes de aquellos momentos que tenia casi olvidados, en aquel piso de Bravo Murillo con luz a 125 voltios, contigo, Susana, Caro y Manolo, que paciencia siempre con las habitaciones y .... GENEROSA lo has sido siempre.

De esto hace la friolera de 20 años... Estoy muy contenta y emocionada, en estos 20 años nos ha pasado de todo, desde que volviste a Zaragoza nos hemos visto poco pero nunca hemos perdido el contacto ni ese tener tantas cosas que contarnos cada vez que por fín hablábamos.

También gracias a HACHE QUE HACHE hemos hablado sin mover los labios, y así he tenido suficiente para darme cuenta de como estabas,...

En este tiempo te he visto alegre, triste, motivada, desmotivada, disfrutar, sufrir..... pero nunca, nunca te he visto tan FELIZ como estás desde que Monsieur Pedro Zapater te pidió AMISTAD...

Desde entonces te veo llena de alegría, PLENA. Enhorabuena chicos, ojalá VIEJEIS así de felices durante años, años y años. Gracias Pedro por hacérmela tan feliz, te puedo asegurar que recibirás todo lo que des con creces. Te lo digo por experiencia. Muchas felicidades otra vez y gracias por ser como sois. Que ganas de veros y de que llegue el 5 de julio. Sólo 20....

1 comentario:

Leticia Celma dijo...

En esta carta se descubre a la Eva estudiante! jajaja. Qué tierna la carta. Hay amistades que se conservan en la distancia y que no es necesario hablar todos los días para recordarlas a cada hora.