Mis sueños podrían hacerse realidad, pero he decidido dejarlos así, entre algodones, flotando en mis noches de insomnio, sobrevolando los días de lluvia,... El primero de la lista, que hasta para los sueños tengo una, es coger un tren o un autobús de larga distancia. Solo billete de ida. Y empezar de cero. En otro sitio. Uno en el que no haya recuerdos, ni miedos, ni pueda cruzarme contigo o ese al que vendrías solo para verme a mí. Un lugar nuevo, en el que pasearía como una forastera, lo miraría todo con ojos como platos, en el que me sorprendería con la cosa más nimia. A veces creo que mi sueño verdadero es que tú me eches de menos, probar que pasaría por tu cabeza si no tuvieras la posibilidad de leerme, ni de mirar por mi ventana a tu antojo, sin ser visto. ¿Reaccionarías? No hay respuesta y tampoco debería haber pregunta. Por eso, los sueños sueños son,... Aunque ser una "Robinson", en cualquier otra parte,... Mmm...
Aquí hablo de libros y comparto mis cuentos. Para hablar un rato sin mover los labios
lunes, 16 de noviembre de 2009
viernes, 13 de noviembre de 2009
¡Hemos salido en la tele!
Dedicado a tod@s los lectores de este blog y en especial a Ángel que lo ha subido a Internet. ¡Espero que os guste!
Hache
jueves, 12 de noviembre de 2009
imprescindibles,...
- Ya no podría vivir sin mi antifaz. Me cuesta dormir si hay luz en la habitación o me despierto súbitamente con el primer rayo de sol. Desde que tengo antifaz, nada me quita el sueño,... (más o menos)
- Y sin oír música cuando salgo a la calle,... ¡vete a saber qué me pasaría! Pocas veces prefiero escuchar el sonido ambiente de la ciudad. Me pongo mis auriculares (si es que no los he roto aún) y le doy al día mi propia B.S.O. (Y que piten y que griten, que a mí me da lo mismo)
- Parece que siempre tengo que vivir en el sitio más alto. Haya o no ascensor, ahí que me planto. Me gusta estar cerca de los tejados, parece.
- Siempre tengo que tener un libro en la mesilla de noche. Uno, dos o cien. Me gusta verlos, leer un poco antes de dormir,... (y a veces, leer demasiado sin fijarme en la hora,...)
- Mi mayor placer masoquista es poner el despertador en días de fiesta. Suena, lo apago, recuerdo que puedo seguir durmiendo y con una sonrisa de satisfacción vuelvo a abrazar la almohada. ¡Un momento único!
Y tú, ¿cuáles son tus imprescindibles? ...
miércoles, 11 de noviembre de 2009
¿Nos damos un paseo?
Melancolía, miedos, frío, nostalgia,... ¡STOP! Mejor nos damos una vuelta con Raphael Saadiq y mañana será otro día,...
martes, 10 de noviembre de 2009
Enganchados
Alguien me dijo una vez que no quería empezar una relación sentimental (con nadie) porque ya no tenía ganas de saber cuál era el color favorito de esa persona, sus fobias, su película preferida, su libro de cabecera,... Vamos, pensé yo, que no sientes ningún interés por mí. Así fue, por cierto, pero hoy, le he estado dando vueltas a eso de "engancharse" a otra persona y, en general, a mí, saber de sus gustos y peculiaridades no me da pereza, al contrario, es lo que más me divierte. Es un pequeño placer, como abrir un regalo el Día de Reyes o devorar las páginas de una novela de intriga,... Pero yo también tengo miedos. Uno, principalmente, que me impide todavía "dejarme llevar" Miedo a engancharme, a ser adicta a la otra persona, a necesitar oír su voz, verle, sentirle cerca,... miedo a enamorarme otra vez y mirar cada 2 minutos un móvil que no suena, ni tiene mensajes, ni un puñetero SMS en blanco de su parte,... Resumiendo, miedo a estar colgada de alguien que no lo está de mí. De momento, sigo sana y salva, pero algún día, el terror volverá y no se si podría soportarlo otra vez,...
lunes, 9 de noviembre de 2009
Cruzados mágicos
Sin querer me he puesto un calcetín azul en el pie derecho, y otro marrón en el izquierdo. Casi salgo de casa con una zapatilla blanca en el pie izquierdo y otra negra en el derecho. Alguien me ha cambiado el paraguas del paragüero de la cafetería. Me cambié de acera justo antes de que la vecina lanzase el cubo de agua sucia sobre las piernas de la chica de la acera de enfrente. Guardé el papel con un número de teléfono importante en el bolsillo del abrigo pero yo lo buscaba en el bolsillo del pantalón. Al azar busqué el nombre del contacto en las páginas amarillas y de 12 nombres y apellidos iguales, elegí al correcto. Buscando en mi abrigo encontré el número de teléfono y lo metí al bolsillo pequeño del pantalón. No sé, me pareció que podría servirme otra vez. Mirando un escaparaté le dí mi mano a una desconocida, pensaba que era mi madre y ayer, un pequeñín cogió la mía en el semáforo en vez de la de su madre, (que estaba al otro lado)... Ahí van una serie de cruzados mágicos que quizá, y lo digo entre comillas, "quizá" también te pasen a ti,... Por cierto, ¿nos conocemos? ¡Cruza los dedos!
domingo, 8 de noviembre de 2009
Paseante dominical (llueva o truene)
Algo está cambiando. Soy yo. He invitado a gente a la que quiero a salir en el día más frío y lluvioso del año para celebrar mi cumpleaños. De verdad. Ni me lo he pensado. ¿Por qué no? Basta de quedarse en casa, en pijama todo el domingo, mirando como los cristales se llenan de gotas y el viento arremolina las hojas. Afuera todos. Bebamos, comamos, contemos anécdotas, quizá las mismas una y otra vez, pero cada vez con más gracia. Que un paraguas y cien charcos no nos arruinen el día. Ha sido espectacular, por cierto. Uno de los mejores domingos que recuerdo. La tarta de chocolate del final, ha sido el apoteosis. Quería compartirlo contigo, que no has estado, porque no te conozco o porque no tenemos tanta confianza o porque contigo lo quiero celebrar de otro modo o porque no has sido valiente y te has rendido a la manta y las pelis de sobremesa o porque si hubieras venido, este sería mi cumpleaños del año pasado y ese, ya lo celebré. Y si mañana diluvia, que diluvie,... mis rizos y yo estamos preparados,...
Fotografía de Todd Baker. When do the rainbows get here?
sábado, 7 de noviembre de 2009
Recien nacida
Es 7 de noviembre, pasan 25 minutos de la una del mediodía y en Zaragoza está lloviendo. Se oye un fuerte frenazo y el conductor de un coche granate resopla aliviado porque casi se salta un semáforo en rojo, junto al hospital. Una señora con abrigo de pata de gallo le mira con inquina porque casi la arrolla en pleno paso de peatones. Ella también iba despistada pero ese descabezado ha estado a punto de llevársela por delante, a ella y a varios viandantes más. Ajena a todo, la adolescente con auriculares gigantes se choca frontalmente con la señora del abrigo de pata de gallo y sus libros caen a la calzada. Y los paraguas de las dos. Otros paseantes las ayudan a recoger todo, entrechocando paraguas y calándose de arriba abajo. Mientras, la de pata de gallo increpa a la estudiante que, afanada y con su música a todo volumen, coge nerviosa sus libros, empapados y llenos de barro. El disco se pone verde otra vez y un señor de coche blanco pita al del coche granate, quién, de nuevo despistado, mete primera y acelera sin mirar hacia delante. No paso nada después. Solo otro frenazo, luego un acelerón y mucho gritos. La chica escapó a tiempo y abandonó sus libros, la del abrigo gritó al conductor que la mojó de pies a cabeza al circular sobre un tremendo charco, y el del coche blanco adelantó al de granate sin dejar de tocar el claxon, dejando el libro de matemáticas, totalmente destrozado. Todos los protagonistas de la historia olvidarán enseguida que esta escena sucedió un 7 de noviembre, a las 13h25, en el Paseo Isabel la Católica de Zaragoza. Sin embargo, a escasos metros de allí, una mujer acaba de coger a su hija en brazos por primera vez. Ha sufrido mucho en el parto pero la mira y nada más importa. Está sana, es tan morena y curiosa. Tiene el pelo negro y ensortijado y unos ojos gigantescos. La mujer y su marido se abrazan mirando a su bebé, su primer hijo. Nunca habían sido tan felices. Algunas lágrimas brillan en la habitación,... ¡Son amor salado! Y justo entonces, mientras oían ruidos de tráfico y gritos bajo su ventana decidieron que la llamarían Eva. La primera mujer, la eterna niña de sus ojos,...
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Cuando no estoy aquí,...
... hago volar zapatillas. Cuidado si lleváis unas de cordones, soy una obsesa y puedo lanzarlas a cualquier cable y con mucho tino. ¿No os lo creeis?
Mirad, mirad,...
¿Es el olvido?
Ah,... La distancia. Dicen que en el amor es como cianuro. Yo no lo creo, aunque haya amores que maten. Ayer supe de dos personas. Una acababa de perder el amor. Y lo añoraba tristemente. Otra acababa de reencontrarlo, y no dejó de vocearlo. Las voces de uno, herían de muerte al otro. Ah,... Mi distancia. ¿Será también mi olvido?
Veo constantemente parejas que pasean de la mano. De todas las edades, razas, colores de pelo y alopecias posibles. ¿Es entonces solo esa mano la que asegura su amor? ¿Hay amores que penden de una mano?
Sin duda una irreflexión de lo más ñoña. Cada día, unos destilan amor y otros no dejan de añorarlo. Es el juego de la ruleta rusa. ¿Serás tú el próximo?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)