jueves, 13 de agosto de 2009

I,m still rigth here

(Para que no se nos olvide: todos estamos justo aquí y ahora)
Hurt. Johnny Cash
  • I hurt myself today
  • to see if I still feel
  • I focus on the pain
  • the only thing that's real
  • the needle tears a hole
  • the old familiar sting
  • try to kill it all away
  • but I remember everything
  • what have I become?
  • my sweetest friend
  • everyone I know
  • goes away in the end
  • and you could have it all
  • my empire of dirt
  • I will let you down
  • I will make you hurt
  • I wear this crown of thorn
  • supon my liar's chairfull of broken thoughts
  • I cannot repair
  • beneath the stains of time
  • the feelings disappear
  • you are someone else
  • I am still right here
  • what have I become?
  • my sweetest friend
  • everyone I know
  • goes away in the end
  • and you could have it all
  • my empire of dirt
  • I will let you down
  • I will make you hurt
  • if I could start again
  • a million miles away
  • I would keep myself
  • I would find a way

domingo, 9 de agosto de 2009

viernes, 7 de agosto de 2009

(...)

  • Para no pensar
  • Para abrir la mente
  • Para cargar las pilas
  • Para llenarme de mar y de arena
  • Para que mi sonrisa sea más grande
  • Para que me eches de menos...

(me voy de vacaciones)

jueves, 6 de agosto de 2009

Mentirosas

La primera de la familia no fue mi abuela pero su arte para decir mentiras es tal, que merece el primer minicapítulo. Cuando la vecina le dijo un día que empezaba a tener canas, con mucha inquina, la verdad, mi querida abuela se carcajeó en su cara, y con brazos en jarras le dijo muy chulesca que no tenía ni idea, que eso no eran canas, sino auténtico cabellos rubios platino. Todo debido a que mi tatarabuela tuvo una aventura con un alemán de pelo rubio como la cerveza y de ahí nació mi bisabuela, "¡cómo una Marilyn Monroe de guapa y de roya!". Todos rubios albinos en la familia salvo mi abuela, que es la excepción que confirma la regla, claro. Y para más inri le trajo a la vecina una foto en blanco y negro de mi bisabuela, el día de su boda, en la que ésta, canosa de nacimiento, lucía su cabello en primoroso recogido y blanco nuclear. "¡Rubio a la Marilyn!, ¡Para qué veas!" repetía mi abuela. "Si la querían llevar al Jolibud y todo",...
Con estos genes, no os extrañe que un día u otro os cuente una trola (si no lo he hecho ya)
Continuará,...

miércoles, 5 de agosto de 2009

Penélopes

Habíamos dejado a la protagonista silenciosa tejiendo. Le habían dicho que Ulises, el héroe de puertas para afuera, no volvería. Por última vez deshizo la colcha y comenzó a tejerla de nuevo. En dos días volvía a estar hecha. En el centro se veía un barco sobre olas gigantescas y al timón, su marido. Sin embargo, ese no era al que ella llevaba años esperando. Su Ulises no era el rudo guerrero, el hosco jefe, el insensible líder,... Su Ulises era espasmo cómplice, el aliento más húmedo, el abrazo único,... Su Ulises era solo suyo y durante las cien noches previas a su partida, se prometieron la eternidad. Él le hizo un collar de besos para que no le olvidara, ella le impregnó su olor de pies a cabeza... Y así, uno y otra se soltaron las manos, lentamente sus palmas se deslizaron hasta llegar a los dedos y cuando solo les unían las yemas, lo supieron: nunca más se verían y nunca dejarían de verse,... Así fue su despedida.
Los besos de Ulises, en collar de cuatro vueltas, cobraban vida las noches de luna llena. Eran miles, y todos lamían a la vez, acariciaban a la vez, mordían, chupaban, soplaban,...
El alba posterior solía descubrir a Penélope de ojos abiertos. Aquel día en cambio ella se había adelantado. Con los primeros rayos de luz besó la frente de su hijo y salió de casa. Abrazaba la colcha de esperanza y la llevó hasta el acantilado marino. Tenía impregnado su olor que quedó suspendido en el aire cuando la lanzó al mar. Después, solo hubo que soplar,... El efecto fue inmediato: mil besos más crecieron en el collar de Penélope. Mil flores nuevas nacieron con su aroma...
Ulises cierra los ojos, respira profundamente y cuando nadie le ve, sonríe.

lunes, 3 de agosto de 2009

Hoy puede ser un gran día,...

Así tarareaba por la mañana y ahora que cierra el ojico la Luna (o quizá sea el mío el que se achina), lo confirmo.
Y os preguntaréis: ¿has visto un trébol de cuatro hojas, Hache? ¿Te ha tocado la lotería? ¿Johny Depp ha llamado a tu puerta para pedir sal? ¿Te han subido el sueldo?...
Eh! Veamos, a todo la respuesta es "no" y, sin embargo, ha sido un gran, gran día. Me he reído, me han dado una sorpresa genial, yo he dado un par, y me voy a dormir con los ojos brillantes,...
PD: El señor que apaga cada noche las luces de las Torres del Pilar se ha vuelto a dormir y aún están encendidas. Hasta que él no le dé al interruptor, no podré dormir... Será por eso que me brillan tanto los ojos,.. ;)

domingo, 2 de agosto de 2009

Paseante dominical (¿se nace o se hace?)

Decálogo del buen paseante dominical:
  1. Despertarse con la sonrisa puesta ;)
  2. Esperar un mensaje de alguien especial (gracias)
  3. Descalzarse y comenzar a caminar por la casa, sin rumbo...
  4. Desayunar al aire libre (si no hay terraza o balcón, vale abrir la ventana)
  5. Ducha y habitación nueva. Todo limpio, todo huele a suavizante y body milk
  6. Abrir los ojos y mirarlo todo. 0-0
  7. Comer con amigos o familia, larga sobremesa,...
  8. Helados para la tarde y libros de aventuras.
  9. Pasear al caer el sol si es verano, o entrar enfundada al cine, en invierno
  10. Contártelo y con las doce campanadas, ¡a dormir! ¡Nada de entretenerse, que nos conocemos!

sábado, 1 de agosto de 2009

Ulises no volverá,...

Y Penélope siguió tejiendo, como si nada. Ni un gesto, ni un sonido, ni una mirada,... Tejió y tejió toda la noche pero, a la mañana siguiente,...

viernes, 31 de julio de 2009

La penúltima vez

Estoy muerta de miedo. Acurrucada en un rincón de la habitación. Llevo así varias horas. Solo me he atrevido a moverme para escribir esto, con la esperanza de que al leerlo, no sea tan terrorífico o de que puedas ayudarme a comprender.
El episodio más horrible que jamás he vivido ocurrió hace unos días pero ha sido esta mañana cuando la fatídica realidad me ha rajado el cerebelo en dos partes iguales. Extrañamente simétricas. Una se parece a mí, la otra a él, y ambas ¡son idénticas!
Todo comenzó la penúltima vez que alguien me rompió el corazón. No fue un golpe seco. Hubo de dar tres estocadas para partirlo porque el bombeador estaba duro y no cedía a la presión. Uno de los mazazos, quizá el primero, vino en forma de carta. Un avión de papel con letras envenenadas pero de perfecta caligrafía en el que "mi asesino de corazones" usaba las palabras como dardos... o mejor sogas. Me rodeó con ellas y apretó, y apretó... Fue curioso. Mientras tiraba de las cuerdas, yo creía que tiraba de mí hacia él. Que me acercaba al máximo a su vida... En su misiva mortal, primera parte, usó varios códigos que yo pensaba que habían desaparecido tras el derrumbe cardiológico... Vocablos, letras unidas cuyo significado es muerte. Eso, lo supe después.
La penúltima vez que rompí el corazón de alguien fui más sutil que mi maestro. Bien es cierto que lo hice sin querer, pero lo hice, no pienso rechazar mi culpa. Me puse guantes y canté un canción de sirena. No usé sogas, ni venenos. Solo palabras malditas. Salieron de mis manos con fuerza, dejaron el teclado ardiendo. Hiel, medio yo, hacerte daño, no te merezco,... Una a una, se encadenaron en la pantalla del ordenador; una a una, verdaderas; una a una pasando a otra persona,...
Tras soltar las pesadas amarras del desamor, me siento fatal. Me duele incluso el "mediocorazón" ausente. En el hueco que ha dejado, hay un hematoma nuevo.
Estoy al borde de la esquizofrenía porque no sé si sigo siendo víctima o he pasado a ser asesina.
Mientras no se encuentre el cadáver dicen los expertos que no hay caso. Pero soy una criminal. Quizá me entregue de todas formas en la primera comisaría que encuentre. Soy un peligro público, no quiero romper el corazón de nadie nunca más. No quiero ser como él.

martes, 28 de julio de 2009

Con un par de cajones...

...así voy ahora por las aceras. Con el cajón Hache, este que conoces, y con el cajón Be, el oscuro. En el Be, llevo tiempo guardando retales de una historia, que no logró hilar. La historia con mayúsculas. Son tan pocas las frases que hay dentro que cuando camino, el cajón Be suena como si dentro galopasen caballos salvajes. Parece que el cajón va a salir de mis brazos para no volver,... En cambio, el cajón Hache está tan lleno que parece dormido. El calor aprieta y pasear con un cajón bajo cada brazo es a veces agotador. Tanto, que suelo llevar el Be por sombrero y agarrar bien fuerte al Hache, para no perder ni una de sus ideas caóticas, y tratar de no despertarle de su profundo y dulce sueño. Sin embargo, llego el momento de cambiar el orden. Ahora deber ser el BE quién reciba mi atención y a este Hache, lo tendremos un poco más al fresco, para que vea mundo y no esté tan consentido. Así es la vida con un par de cajones, algo parecido a viajar con equipaje pero sin ningún destino al que llegar.
Pero siempre que quieras que te cuente un cuento, aquí me encontrarás.