jueves, 2 de diciembre de 2010

IRA

Me confieso. Sí. Lo confieso. Aunque intento....

Oasis. Don't look back in anger Hay días, momentos, recuerdos que vienen a mi mente y me producen IRA. Ira que me recorre el cuerpo y me llena de bilis y la boca me sabe a náusea y todo me arrebata y no me reconozco ni me gusto.Ira. Ganas de gritar, de dar unas cuantas patadas e incluso de verte y empujarte a una fuente bajo cero. Ira que intento aplacar mientras camino por la calle, y de momento, se puede. Canciones como esta me ayudan a sacar la rabia, y hoy no puedo dejar de escucharla.
¡No te cruces en mi vida por un tiempo, haz favor!

Who do you think?Interpol.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Valientes

Hoy los medios de comunicación hablarán del SIDA, y no dejarán de altavocearnos que es importante no bajar la guardia, tomar precauciones siempre y, además, hacerse las pruebas. Y yo lo escucharé atenta, lo repetiré, lo difundiré, lo asimilaré y lo aconsejaré, pero, con el corazón en la mano, nunca he pensando ir a comprobar si soy o no portadora del VIH. Quizá a ti te pase lo mismo. Que también piensas que es imposible, pero, ¿y si somos ese porcentaje que dicen es seropositivo y no lo sabe? ¿Somos valientes y nos vamos a hacer la prueba? ¿Me preguntas por qué? Yo te respondo, ¿y por qué no?

lunes, 29 de noviembre de 2010

Un año muy triste

  • Mario Benedetti: Corazón coraza,...
  • José Saramago: "El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir."
  • Miguel Delibes: La sombra del ciprés es alargada, Cinco Horas con Mario, Los Santos Inocentes,...
  • J. D. Salinger: "No sé por qué hay que dejar de querer a una persona sólo porque se ha muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que los que siguen viviendo" El Guardián entre el centeno
  • José Antonio Labordeta: Somos, como esos viejos árboles.
  • Tony Curtis
  • Laurent Fignol
  • Pablo Lebrón
  • Olga Guillot
  • Manuel Alexandre
  • Antonio Gamero
  • Marcelino Camacho
  • Jean Simmons
  • Antonio Ozores
  • Luis García Berlanga
  • Jordi Estadella
  • Juan Antonio Samaranch

Este año hemos perdido a personas muy grandes,...

No.

No corren buenos tiempos para la lírica.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Paseante dominical (de mayor quiero ser pequeña otra vez)

Pero, ¿qué nos pasa al crecer? ¿Dónde quedan nuestras ganas de cambiar las cosas, de mejorar este mundo, de amar a los animales, de hablar con nuestros seres queridos y disfrutar de las pequeñas cosas? Decidido. De mayor quiero volver a ser niña. Con esos ojos abiertos como platos para no perderme nada, sin pelos en la lengua para preguntar cuando siento curiosidad, con una ternura infinita y una imaginación tamaño XXL. Y mientras tanto, voy a escuchar más a los más pequeños. Los bajitos desdentados saben qué es lo bueno y tienen mucho que enseñarnos. ¡Abrid los oídos! Os recomiendo que conozcáis a esta pandilla de 12. Haz click.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Golpes

Imán para golpes. Esa soy yo. Casi todos en la cabeza. Algunos, en el corazón. Duelen todos, pero ninguno sobra. Unos sirven para resetearte los sentimientos. Otros, para que mires por dónde caminas. Y la mayoría, para tener una buenísima excusa. Sí, amigos. Ayer me dí otro buen golpe en la cabeza. Una puerta. Las dos nos encontramos bien. El chichón controlado y, ¿mi cabeza? ¡Sobre los hombros! Tendrán que seguir intentándolo. Por lo visto, sigo tan loca (o tan cuerda) como siempre,...

viernes, 26 de noviembre de 2010

Vida personal

En mi vida pasada, pasaba la vida trabajando. Trabajaba y trabajaba. Todo el día pegada al ordenador, al móvil, a las notas de prensa,... Recuerdo que en mi empresa se acordó hacer jornada intensiva los viernes, y yo me sentía mal. ¿Trabajar de 8 a 15h y no volver por la tarde? ¿Tener horas libres, días libres,...? Me parecía una pérdida de tiempo. Prefería que los demás se fueran y quedarme a terminar trabajos pendientes. Y cuando llegaba a casa, volvía a conectarme al ordenador. Buscaba canciones, escribía o dormía. Todo menos pensar. Menos plantearme qué estaba pasando conmigo. Hablaba poco y con pocos. Sentía poco o más bien nada. Quizá por fuera no se notara. Y si no te diste cuenta, ya no pasa nada. ¿Viajar? ¿Tomar un café con amigos? ¿Ir al cine? ¿Comprar cosas bonitas? ¿Plantar margaritas? ¿Hacer planes?... Eso no entraba en mis planes.
Entonces no lo sabía, pero no tenía vida personal. No tenía ilusión por nada. Era una robotita. Era una máquina de parecer humana
¡Me gustaría poder volver a esos años -como la del anuncio de la lejía del futuro-y contarme todo lo maravilloso que puede ser vivir! ¡Más vale tarde que nunca, en todo caso! ¡Feliz fin de semana! ¡La nueva hache lo piensa disfrutar como si fuera el último! A eso creo que le llamáis, vida personal. ¡Me gusta!

jueves, 25 de noviembre de 2010

Escudo protector

Me tapa la cara para que no se lean mis sentimientos. Lo despliego cuando me atacan con tu nombre o tus hazañas. Lo uso hasta para dormir. Y funciona. Ya ni te sueño. Mi escudo es mi sonrisa. ¿Por qué tardé tanto en darme cuenta? Antes, tu efecto era borrarla. Ahora, tu consecuencia es henchirla y lanzarla a los cuatros vientos. ¿Debería darte las gracias? (tic, tac, tic, tac,...) Tal vez prefiera terminar el texto sonriendo. Será lo mejor.

martes, 23 de noviembre de 2010

La hora bruja

Cuidado, Cenicientas modernas, ¡no es a la medianoche a la que debéis temer!
Corred como alma que lleva el diablo cuando los relojes marquen las 2oh45.
A partir de ese momento, vuestros súper del barrio comenzarán a bajar la persiana, y esa reja levadiza, queridas, no hay Caballo de Troya que la atraviese.
Si no cruzáis a tiempo el umbral de ese establecimiento, ya podéis prepararos para recibir calabazas. Abatidas y derrotadas, después de una jornada laboral partida, que se ha alargado más de la cuenta, otra vez, llegaréis a una casa de nevera vacía, apenas un huevo y algo de queso para ahogar las penas. Sin algo dulce que os alegre el día. Con el premio de consolación de visitar a un súbdito del lejano oriente y dejar casi todas vuestras monedas doradas por un frugal sandwich precocinado.
Por eso, porque sois princesas a cualquier hora del día, habréis de correr más que nunca cuando den las nueve campanadas. Corred, volad, empujad si es necesario aunque perdáis un zapato.
No paréis ni por un George Clooney en busca de compañía para tomar un espresso.
Entrad en vuestra tienda, agarrad la carroza-cesta y a reinar.