jueves, 1 de septiembre de 2011

Columnista

Publicada el domingo, 28 de agosto. Contraportada. Diario de Teruel
Espero que os guste...

El recortador de pueblos

Llegó a primera hora con su cinta métrica para calcular la largura y la anchura del pueblo. Empezó a medir debajo del cartel de bienvenida. No se percató de que lo habían desplazado un kilómetro y medio ni de que las primeras casas de la entrada eran de atrezzo. A grandes zancadas arrastró el metro hasta las afueras del municipio, que solo ese día y de forma milagrosa, se extendia hasta el otro lado del río. Por arte de magia, incluso había aparecido un pequeño oasis de chopos de cartón piedra. Metódicamente, el hombre apuntaba en su libreta y seguía con sus trámites para decidir si el pueblo debía desparecer por el recorte presupuestario o continuaría existiendo, con su ayuntamiento, sus fiestas patronales y muchas historias por contar. Hacia el mediodía, el funcionario llegó a la plaza. Tal y como había pedido, los vecinos se habían colocado en fila con un dorsal en la espalda. El último puesto era para un rubio albino que portaba orgulloso el número 1.001. El funcionario de los recortes contó y recontó y volvió a contar, sin sorprenderse de que en aquel pueblo de Teruel hubiese vecinos de todas las razas, un centenar de niños a pesar de que no había escuela y que el inglés pareciera su lengua materna. Tras hacer varias fotos, el misterioso funcionario se acercó a la alcaldesa y le comunicó oficialmente que su pueblo no iba a desaparecer. Diez minutos después de su partida, una gran algarabía reinó en el pequeño municipio de apenas cincuenta habitantes. Los falsos vecinos, llegados al pueblo para salvarlo del olvido, volvieron a las grandes ciudades de sus ricos paises. Dijeron que volverían para la próxima revisión de censo y extensión. Con su ayuda, el pueblo estaba salvado,... ¡de momento!

3 comentarios:

Alice dijo...

Una divertida historia. Me ha encantado leerte de nuevo.

est_crazy dijo...

Me encanto cuando la lei hace unos dias, pero la conexión estaba fina... otra cosilla que poniendo tu nombre me la llevo para otro lado... para un "hilo de esperanza", que es lo que es...

El niño de la gorra dijo...

Vengo de ese otro lado, dónde he conocido este relato y gracias a una estrella... este blog.

Me encantará saborear todo lo que aquí está escrito. Empezando por este cuento... y hasta dónde me lleven tus letras.

Gracias Eva