lunes, 22 de junio de 2009

Mi héroe personal

Realmente es un antihéroe, porque no consigue salvar al mundo, ni siquiera a él mismo. Mi persona de ficción favorita, es mi persona favorita. Amigos, amigas, yo quiero ser su discípula. Una Doña Quijota. Plantarme mis vaqueros viejos y esa camiseta desgastada de los DM que tanto me gusta, y huir. No haría falta salir de casa. Solo necesitaría unos tres millones y medio de libros. Nos encerraríamos juntos en mi habitación y leería, y leería hasta perder el juicio (o ganarlo) Leer, leer y seguir leyendo. Sin comer, sin dormir, sin hablar con nadie,... ¡Qué estupenda forma de perder la razón para siempre!

domingo, 21 de junio de 2009

Paseante Dominical (Día de la Música)

Un regalito para vosotros del nuevo disco de The Sunday Drivers, porque no podríamos vivir sin música, porque nos conmueve, nos alegra, nos hace llorar, reír, recordar, pensar, evadirnos, centrarnos, enamorarnos, olvidar,... ¡¡¡Hola!! ¡¡Feliz día!!

  • La la la la What do you think she is? La la la la She is a star I cant give you nothing cause my heart is full She said hola But we can go together to the nearest zoo She said hola I wanna go with you to see the animals I wanna go with you to see the animals Oover and over, over and over, over and over Over and over again You start it all all over again Every indian fell but i will conquer you Say hola Though big or little fishes soon forget the truth She said hola I wanna go with you to see the animals I wanna go with you to see the animals Over and ove, over and over, over and over Over and over again You start it all all over again

sábado, 20 de junio de 2009

El tema del sábado noche

(Para seguir pasando miedo) Auuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu firmado por Eels, auuuuuuuuuuuuuuuuuuu

viernes, 19 de junio de 2009

Dudas / Cuerpo de primera mano IV

Marqué su número otra vez. Quería echarme atrás. Decirle que ya no estaba interesada en su cuerpo sin usar. Que mi vida siempre había sido de segunda y hasta de tercera mano y quizá era mi destino: nunca había estrenado coche, de pequeña solía llevar la ropa de mis primas, ¡hasta su traje de comunión!, compré dos pisos, y ninguno fue nuevo. Amigos, novios, premios, trabajos,... todos habían sido antes de otra persona, nada en mi vida sería nunca nuevo, pensé. Quizá yo misma fuera una Frankestein de cachitos de otras, nacida en una medianoche tormentosa...
Su voz sonó al otro lado y sin darme tiempo a hablar dijo
- ¿Te quieres echar atrás, no? ... ¿Miedo?
Le contesté que no, que solo quería cambiar la cita, ¡No puedo salir del trabajo mañana, imposible!, ¿El próximo jueves le iría a usted bien? (Normalmente miento bien pero creo que esa excusa era malísima)
Mutismo al otro lado de la línea. Un silencio incómodo pero que hubiera preferido a las palabras que vinieron a continuación:
Mañana o nunca! sentenció y acto seguido, colgó.
¡La había hecho buena! Estaba entre la espada y la pared. Esa mujer estaba loca y ahora sabía quién era yo y mi número de teléfono. La ciudad no era tan grande y mi valentía, diminuta y encogiendo. Tenía que contárselo a alguien. El corazón latía tan rapido que me ahogaba, no tenía suficiente aire,... 9 7 6 7 3.....No había acabado de marcar el teléfono de mi amiga Mª Jesús cuando el aparato comenzó a sonar...
¿Sí? titubeé; ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?...
Sí, había alguien que me llamó por mi nombre y apellidos, recitó la calle, número de portal y piso donde vivo y terminó anunciando,... ¡Si cuentas algo sobre mi sabré donde encontrarte!...
Sí. Era la dueña del cuerpo de primera mano. Sí, amigos, tengo mucho miedo. (Continuará)

miércoles, 17 de junio de 2009

Sfumato

Cuando alguien desaparece de nuestra vida no se vuelve transparente, al menos en los mil primeros años. Es un lento proceso de descomposición química, física, etílica,... El primer paso es el sfumato. Los bordes se desdibujan, la persona es menos persona y más espectro. Una pena no dominar la técnica de Leonardo y poder "sfumatar" todo lo que se desvanece, sin aguardar uno o dos milenios.
Cuando alguien desaparece de nuestra vida, quizá nosotros nos volvamos transparentes, por eso durante mil o dos mil años no nos vemos en los espejos, no reconocemos nuestra voz, arrastramos los pies en vez de andar.
Ojalá la gente se evaporara en colores vivos. Ayer lo pensé. Cuando vea un globo volando, en todo lo alto, robado por el viento de la mano de un niño, pensaré que es otro que se va, otro espíritu que osa desaparecer, pero esta vez le seguiré con la mirada, le clavaré las pupilas hasta que no sea nada ya. Ni globo, ni ausencia. Y todo en diez o doce segundos. Sfumato express para viajeros solo ida.

martes, 16 de junio de 2009

El primer encuentro/ Cuerpo de primera mano III

El banco donde me había citado estaba algo escondido, en una especie de reservado dentro del parque. El sitio era discreto, más propio de una pareja de enamorados que de una vendedora de cuerpos, pero... Tal y como me dijo, ahí estaba. Sentada, enlutada de pies a cabeza. Menos de diez metros nos separaban y a punto estuve de salir corriendo. Sin embargo, seguí caminando hacia ella. Muy despacio, eso sí. No había nadie más alrededor. Solas ella y yo, y palomas, decenas de ellas. Unos pasos más adelante descubrí que les estaba lanzando comida, pero tan lenta y torpemente que parecía una sonámbula o una invidente o un robot,... La distancia entre las dos ya era mínima, un metro quizá, y dejé de andar. Me planté enfrente, cogí aire y dije hola. Esperé. Nada. Solo un movimiento mecánico de lanzamiento de migas que, por cierto, cayó sobre mis zapatos. Y más mutismo. Solo el revuelo de las palomas y su arrullo rompían el hermetismo. Esperé diez o quince segundo más antes de repetir mi lacónico saludo, esta vez, entre interrogantes. Nada. Migas por doquier y palomas en, sobre, tras, bajo, por,... mis pies. ¿Me está tomando el pelo? expresé en voz alta (por si era sorda, que se me ocurrió justo entonces) ¿Y la respuesta? Silencio. Iba a girar sobre mis talones cuando una voz a mi espalda, muy próxima a mi oído, susurró... Hola. Soy yo. Ella es sordociega y me ha servido para asegurarme de que venías sola y conocer tu aspecto. Si sigues interesada en mi oferta, mañana a mediodía te espero bajo el Puente de Piedra. En el primer banco del Parque Macanaz... Ahora cuenta cincuenta, después ya puedes darte la vuelta e irte. De nuevo, la nada. ¿Se puede expresar el miedo con palabras? Si se pudiera, este sería el momento,...
Conté cincuenta pero no pude moverme. Por voluntad propia no, porque mis piernas temblaban visiblemente. Tuve que sentarme junto a la señora de las palomas para no caer al suelo redonda. No creí que le importara. A la señora, digo. Debí pasar allí unas dos horas. Cuando se terminó la comida, le dije adiós educadamente y me fuí. (Continuará)

domingo, 14 de junio de 2009

Paseante dominical (flash back)

Hace un año, en este mismo blog, esto es lo que escribí (CLICKA AQUÍ)

Y justo sería contestar hoy aquellas dudas, y que tú hicieses lo propio (y tú también)
En mi caso te diré que por estas fechas estaba llena de ilusión, ¡desbordaba ilusión! y esperaba mucho, algo que con el tiempo se ha quedado en agua de borrajas. Nunca pude besar a la persona a la que amaba bajo las cascadas del acuario, pero, profesionalmente fue una experiencia increíble y también, musicalmente. Echaré de menos este verano a aquella Expo y ese 2008, en el que nadie conocía la palabra crisis,...

viernes, 12 de junio de 2009

#Cuentocontigo: Con un par de narices




Jarvis Cocker. Angela

Ángela era la chica más guapa que Luis había visto jamás, y eso a pesar de ser rubia. Sin embargo, Luis era un chico más bien feo. Alto y desgarbado, muy delgado, miope hasta el tuétano y con un nariz tremenda. Era, quizá, la nariz más grande que Ángela había visto en su vida. Ángela y cualquiera, la verdad. En cambio, nuestra rubia protagonista tenía un perfecto apéndice nasal,... Era menuda pero con cuerpo de actriz, medidas de modelo, piel de terciopelo con el punto justo de bronceado,... Y diréis, ¿qué tienen en común estos dos? ¡Nada! Ella, más bien pijita. Él, alternativo. Ella, la más popular. Él, el menos. Pero,... solían verse en el mismo bar los sábados. Algo sí tenían en común... ¡La música! Él ponía canciones y ella bailaba sin cesar. Nunca habían cruzado una sola palabra, pero no dejaban de mirarse. Ella es la chica imposible, pensaba él. Él nunca se fijará en alguien tan simple como yo, pensaba ella. Como imaginaréis, Ángela siempre estaba rodeada de una corte de admiradores, lo que le impedía acercarse decicida hasta Luis y pedirle una canción... ¡para romper el hielo! Este amor sin palabras, correspondido en el silencio, se prolongaba ya más de un año... Ángela odiaba ser guapa, eso la separaba cada vez más de lo que quería así que tras mucho pensarlo se decidió a dar el paso... Durante más de un mes, la rubia no se dejó ver por el bar. Luis estaba desesperado. Pensaba que la había perdido para siempre y se lamentaba de ser tan idiota, ¿Acaso las chicas guapas no son chicas como las demás?... ¿La había prejuzgado por su físico? Atormentado por estos pensamientos puso el primer disco del sábado, (Ángela, de Jarvis Cocker) y se sirvió un whisky con hielo... En la pista una nueva clienta danzaba como una posesa, por detrás parecía ella, pero al darse la vuelta,... ¡Era una rubia con la nariz más grande que Luis había visto en su vida!... ¿Ángela?... Bajó hasta la zona de baile, la miró y se besaron con un par de narices, por primera vez,... (Ángela aún no controlaba el espacio con su nuevo apéndice pero con el tiempo, le dijo el cirujano, que se acostumbraría) Y fueron felices, con sus grandes narices.

jueves, 11 de junio de 2009

Deambulando /Cuerpo de primera mano II

Quedé con ella en el Parque Grande. En un banco en concreto. Llevaría un abrigo negro hasta los pies y pañuelo también negro en la cabeza, me dijo. Decidí acudir a la cita caminando. Necesitaba volver a repasar todas y cada una de las palabras de nuestra conversación. Cuanto más las revisaba, más convencida estaba de que aquella mujer nunca había sido feliz,... ¿Cómo sería? Por su voz al otro lado del teléfono la imaginé pasados los cincuenta, delgada, morena, de piel poco cuidada, color aceituna. No sé porque llegué a esa imagen de mi misteriosa cita... Recordé que Punset (me) dijo que cuando nacemos no nos entrenan para la vida, no nos explican que no seremos felices todo el tiempo, quizá haya momentos, muchos o pocos, pero solo momentos felices. ¿Eso le habría pasado a ella? ¿Por eso creía no haber vivido la vida lo suficiente?... A mí sí me educaron así, me dije, los Reyes Magos se fueron enseguida, los juguetes bonitos no entraban en casa, no salíamos de vacaciones, el ocio y la diversión eran un derroche imperdonable... E igualmente, mi espíritu se aferraba a esa búsqueda a ciegas de la felicidad. De la máxima que se pueda tener del tirón,...
Ya casi llegaba al banco de la cita y aún no sabía qué razón me había llevado a quedar con la misteriosa señora de los anuncios por palabras. Quizá fui más periodista que nunca, quizá pensé verme a mi misma en el futuro,... (continuará)

martes, 9 de junio de 2009

Cuerpo de primera mano I

La lectura del Heraldo los domingos me evade de la realidad durante un par de horas. Curiosa frase, no porque crea que sus periodistas se inventan las noticias, pero buscar un avión desaparecido en el océano o asistir gratis a una fiesta de Berlusconi no es parte de mi realidad diaria. Este domingo tenía hambre feroz de letra impresa y acabé en los anuncios por palabras. Quizá porque me había acabado otra obra de Auster y pensé hallar algún mensaje secreto, o quizá porque aquel anuncio recuadrado me atrajo sin remedio.
¡Vendo cuerpo de primera mano! ¡Entero o por piezas!: Ojos que nunca han visto mundo, ni Nueva York, Mexico o Moscú, ni indios americanos, ni esquimales; Boca que no ha besado a quién amaba, que no ha dicho lo que pensaba en los momentos precisos, que no ha dejado marca de carmín en la camisa de alguien; Piernas que no han hecho barrancos, ni subido montañas o trepado árboles, ni han entrado en un submarino, ni en el Transiberiano, tampoco en globo; Brazos que no han dado abrazos de verdad, ni remado, ni buceado; Entrañas que no dieron hijos; Manos sin anillos ni laca de colores; Vendo mi cuerpo porque no lo he empleado, y no quiero que se pudra conmigo. Si lo quieres, llámame. Te aseguras un cuerpo casi nuevo a estrenar. Un cuerpo que merece la pena vivirse, con derecho a vivirte.
Agarré el teléfono y marqué el número que el anuncio indicaba...
(¿Sería una judíada que el relato acabase así?)